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Estrés: Síntomas y Estrategias de Afrontamiento

Nos referimos a estrés cuando la persona experimenta un desequilibrio entre lo que se le exige y los recursos con los que cuenta para satisfacer dichas exigencias.

El estrés nos afecta tanto física como psicológicamente, y se empieza a convertir en un problema cuando se alarga excesivamente en el tiempo.

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido estresados ante la obligación de cumplir un plazo, ya sea en nuestro ámbito laboral como en el personal, en estos casos nuestro rendimiento puede verse afectado. Es cierto que cada persona reacciona de formas muy diferentes al estrés, habiendo incluso algunos que rinden mejor bajo presión, pero si este estrés se prolonga en exceso nuestras capacidades y nuestra resistencia se ven mermadas.

Estrés, causas y cómo combatirlo


En muchas ocasiones podemos padecer estrés y no ser conscientes, bien porque nos acostumbramos a un determinado ritmo de vida y no le prestamos atención o bien porque le quitamos importancia debido a la creencia de que no hay nada que podemos hacer para solucionarlo. En ambos casos estamos equivocados y estaríamos atentando directamente contra nuestro bienestar y calidad de vida.

Por ello os especifico a continuación cómo se suele manifestar el estrés para que podáis detectarlo, tomando conciencia de que ninguno de los síntomas deberían darse de forma continuada en nuestro día a día.

A nivel emocional:

  • Depresión o bajo estado de ánimo
  • Irritabilidad
  • Cambios bruscos de humor
  • Ansiedad
  • Miedo
  • Nerviosismo
  • Deseos de llorar

A nivel cognitivo o de pensamiento:

  • Excesivo temor al fracaso
  • Autocrítica
  • Dificultad para concentrarse
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Olvidos
  • Rumiaciones o pensamientos constantes y repetitivos.
  • Pensamiento catastrófico (“algo malo va a ocurrir”)
  • Preocupación excesiva
  • Sensación de poder controlar nuestros pensamientos
  • Lentitud de pensamiento

A nivel conductual:

  • Risa nerviosa
  • Trato brusco
  • Aumento o diminución del apetito
  • Bruxismo (apretar la mandíbulas o rechinar los dientes)
  • Deseos de gritar, golpear o insultar
  • Falta de autocontrol
  • Moverse constantemente
  • Tics nerviosos
  • Problemas sexuales
  • Beber, fumar con mayor frecuencia o utilizar algún tipo de droga

A nivel físico:

  • Tensión muscular
  • Insomnio
  • Fatiga
  • Manos frías o sudorosas
  • Problemas de espalda o cuello
  • Sarpullidos
  • Indigestión
  • Diarrea o estreñimiento
  • Presión en el pecho
  • Palpitaciones
  • Sequedad de boca
  • Manos y pies fríos

Cuando se dan varios de estos síntomas, que por desgracia suelen ser bastante frecuentes, lo importante es detectar la posible causa e intentar manejarla adquiriendo estrategias de afrontamiento eficaces.

El ambiente laboral, la seguridad en uno mismo (autoestima), la consecución de metas y sensación de logro son variables que influyen directamente en la aparición del estrés. Por eso es muy importante:

  1. Sentirnos cómodos en nuestro trabajo y si no dependiera directamente de nosotros intentar desconectar y/o buscar actividades gratificantes tras la jornada laboral.
  2. El análisis de nuestras virtudes-defectos, competencia-áreas de mejora es básico para saber cómo enfrentarnos a una determinada tarea y qué soluciones podremos poner en marcha.
  3. Organizar nuestras tareas marcando metas a corto, largo y medio plazo. En este caso, es tan importante o más que la organización reconocer nuestros logros y reforzarnos positivamente cuando las alcanzamos, ya sea premiándonos con alguna actividad o capricho extraordinario, como reconociendo y valorando nuestros esfuerzos y el trabajo bien hecho.
  4. Recordar siempre que lo importante no es preocuparnos y agobiarnos ante un determinado problema, si no ocuparnos en la búsqueda de soluciones.

Teniendo en cuenta estas estrategias podemos hacer frente al estrés, aunque quizás en algunas ocasiones sea necesario buscar ayuda externa, por ello quedan evidenciados los síntomas del estrés que en el caso de mantenerse excesivamente en el tiempo sería positivo comenzar una terapia.

“La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada”

María Arias
MA Psicólogos
NºColegiada: O-02117