La importancia de admitir nuestros errores

Desde MA Psicólogos, especialistas en psicología en niños, adolescentes y adultos, vamos a proponeros un ejercicio para mejorar vuestra responsabilidad, que va ligado a admitir errores.

Para asumir un rol en el que la responsabilidad cobra un papel importante, es imprescindible partir de la base de que los errores (aunque evidentemente no sean deseados) pueden ocurrir. ¿Qué hacer ante un error? ¿Cómo reaccionar?

Una de las claves consiste en dejar de poner excusas. Los “es que” pueden darse en un par de ocasiones, pero no se pueden perpetuar. Por un lado, no es serio para tu jefe, compañeros o pareja, y por otro, es una respuesta pobre que no demuestra ni madurez ni responsabilidad.

Es curioso cuando un niño saca muy buena nota en un examen y llega a casa diciendo “saqué un sobresaliente. En cambio, si suspende, habitualmente dirá “el profesor me suspendió”. En el primer caso, está realizando una atribución interna del éxito, lo cual está francamente bien, pero en el segundo, está realizando una atribución externa del error o fracaso. Cuando esto lo hacemos de continuo y lo trasladamos a la vida adulta, nos perpetuamos en escudarnos en todo tipo de excusas. Tenemos que admitir nuestros errores de forma natural, con el objetivo de darles la importancia que merecen y aprender para futuras ocasiones, tratando de no repetirlos.

No se trata tampoco de culpar a los demás, ya que en el fondo es otra forma de no admitir tu responsabilidad. Siempre existirán ocasiones en las que sea cierto que otro ha cometido el error, pero no nos engañemos, no puede ocurrir siempre. Si asumimos ese rol victimista, los demás empezarán a ver que no somos del todo responsables de nuestros actos, y en un sentido más amplio, perderán confianza en nosotros.

Por tanto, debemos tratar de ser objetivos, ni extremadamente duros con nosotros mismos, ni demasiado permisivos. Conocer nuestras virtudes y defectos y autoexigirnos lo que sabemos que podemos llegar a dar.

No podemos controlarlo todo, somos humanos y no somos perfectos, pero sí podemos tratar de ser mejores día a día, y eso pasa por ser honestos con nosotros mismos.

Trata de hacer las cosas lo mejor posible, concentrado en la tarea y responsabilizándote de tus actos. Los demás valorarán mucho mejor esa actitud y en definitiva la situación irá a mejor. ¿Te atreves a intentarlo?

 

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