Beneficios de realizar una actividad nueva

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a abordar una pequeña pregunta, pero llena de significado e importancia: ¿Qué nos aporta realizar una actividad que nunca hemos practicado anteriormente?

Si algo está claro de antemano es que si no hemos realizado antes una actividad que nos atrae o nos llama la atención hay razones para ello. No nos queremos centrar en la imposibilidad por falta de medios o localización, lo que queremos es centrarnos en esas pequeñas barreras que nos autoimponemos ya bien sea por falta de iniciativa, miedos, falta de fe en uno mismo…

Cada uno de nosotros en ocasiones tiene esa espinita clavada, ese deporte, actividad, lo que sea que no se ha atrevido a experimentar. En muchas ocasiones no nos sentimos capaces de realizar tal acción y esto nos lleva a subestimarnos y acabar por no intentarlo. Sin duda no se trata de ser unos soñadores o inconscientes y hacer las cosas sin pensar o darse cuenta de nuestras limitaciones, pero de ahí a no hacerlo hay bastante diferencia.

Para empezar tenemos que hablar de las expectativas y la autoexigencia que nos imponemos al iniciar una actividad que jamás hemos probado. Debemos ser conscientes de que si nunca lo hemos hecho, no vamos a tener la destreza o el nivel que tienen otras personas que llevan practicando esa actividad durante años. Por tanto, debemos saber que tenemos que darnos la oportunidad de aprender y practicar para mejorar. Esto, que suena a sentido común, a veces lo olvidamos, y ante una frustración en el primer intento, terminamos por dejar de intentar la actividad. Darnos la oportunidad de aprender, ser conscientes de que vamos a cometer errores y tratar de mejorar, serán claves en nuestra evolución. En este sentido cobra especial relevancia ser conocedores de nuestros errores, puesto que si los conocemos, podremos trabajar en ellos y solventarlos. Ante un desconocimiento de lo que no se está haciendo bien, poco podremos hacer.

Si realmente esa actividad nos gusta, merece la pena poner esfuerzo en realizarla, ya que el mero hecho de hacerlo, llevará consigo satisfacción, unido al disfrute de ver la evolución y mejora dentro de esa disciplina. Es muy posible que poco a poco vayamos exigiéndonos algo más dentro de ese hobbie y que termine por convertirse en parte esencial de nuestros quehaceres de disfrute. Tenemos muchos ejemplos para estos casos, como tocar un instrumento musical, empezar un deporte, aficionarse a una actividad en la naturaleza… todos ellos tienen en común la dificultad de inicio y la posibilidad de mejoría en función de nuestro esfuerzo, dedicación y voluntad. La meta no es convertirse en un profesional de la noche a la mañana, sino disfrutar haciendo aquello que nos reporta bienestar, y de paso aprender algo útil que nos hará ver que somos capaces de enfrentarnos a nuevos retos, repercutiendo directamente en nuestra autoestima.

Por tanto, hay un montón de beneficios al intentar algo que nunca nos hemos atrevido a hacer, ¿qué es en tú caso? ¿Te atreves a probar?

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