Cómo afrontar cambios en nuestras vidas

Desde MA Psicólogos, especialistas en psicología de niños, adolescentes y adultos, hoy vamos a abordar los factores clave a la hora de encauzar cambios importantes en nuestras vidas.

Sea por la razón que sea, en nuestras vidas en ocasiones tenemos que afrontar ciertas épocas en las que los cambios son parte fundamental de la misma. Estos cambios pueden generar en nosotros incertidumbre y malestar, conllevando sensaciones ligadas a la ansiedad y el agobio. Sea un cambio de residencia, de trabajo, de amistades o de forma de vida tenernos que trazar un plan para llevar y consolidar de la mejor forma posible ese reto.

Es posible que nos surjan preguntas del tipo “¿Y ahora qué?, ¿Por dónde empiezo?” y muchas otras semejantes. Debemos de poner orden en nuestras vidas, y un comienzo es trazar una pirámide de prioridades donde ver reflejadas nuestras necesidades y deseos más importantes. Comenzaremos a darnos cuenta de dónde debemos poner el énfasis e intentar conseguir resultados con más prontitud. A la vez que esto ocurre, comienzan a surgir metas tanto a corto, como a medio y largo plazo. Es importante tratar de ser lo más realistas y objetivos posible para no poner las expectativas demasiado altas. Se trata de ir paso a paso consiguiendo resultados, que nos irán motivando al siguiente paso, al siguiente escalón.

Teniendo todo esto en cuenta, es vital que visualicemos nuestro objetivo con todo ese cambio. A dónde nos gustaría llegar y cuál sería la situación. El camino para lograrlo seguramente no vaya a ser fácil, y en ocasiones nos generará frustraciones, malestar y momentos difíciles. Por poner un ejemplo muy visual, podemos referirnos a un tatuaje. Añoramos el resultado en nuestra piel, pero el proceso para conseguirlo y tenerlo conlleva en ocasiones sufrimiento y momentos complicados. Por tanto para mejorar esa adaptación al cambio, al proceso de pasar de una realidad a otra, nos facilitará mucho las cosas tener información, conocimiento y un plan de acción a realizar. Esto disminuirá nuestra incertidumbre y conllevará que nuestra ansiedad vaya a menos.

Debemos coger las riendas de nuestras vidas, sin olvidarnos de que podemos apoyarnos en nuestros seres queridos y amistades para llegar a nuestros objetivos. Pedir ayuda en ocasiones está considerado como una debilidad, pero lo que muestra en realidad es inteligencia no sólo a nivel individual sino en nuestro ámbito de relaciones sociales. Tener distintas perspectivas, ampliar nuestra visión y compartir momentos de cambio nos ayudará a no “tragar con todo” y enriquecer el proceso haciéndolo más llevadero. “No es más fuerte quién no necesita ayuda, sino quién la pide cuando la necesita”.

Los cambios son algo inherente a nuestras vidas, y ahora sabemos cómo enfocarlos mejor y cómo afrontarlos… ¿te atreves a intentarlo?

 

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