La perseverancia y los objetivos

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar de la importancia del trabajo en un problema personal, no sólo cuando las cosas están mal sino también cuando comienzan a mejorar.

Es evidente que todos tenemos problemas, ya bien sean más graves o más leves, que afectan a nuestro bienestar tanto físico como mental. Llegados a un punto, nos damos cuenta de que tenemos que tomar cartas en el asunto y comenzamos a concienciarnos de la importancia de salir de ese estado. Así pues, ya bien sea por nosotros mismos, con la ayuda de un ser cercano o de un profesional, empezamos a tratar la situación con la importancia que merece, ya que está afectando a nuestras vidas en el plano funcional.

Ser consciente de que tenemos un problema es el primer paso para solucionarlo, y a partir de ahí debemos de tomar conciencia de qué debemos mejorar y cómo hacerlo. Imaginemos que las cosas comienzan a ir mejor, que empezamos a sentirnos más tranquilos, que nuestra ansiedad disminuye, que retomamos las riendas de nuestras vidas… Todo parece ir encaminado a volver a la “normalidad”, y eso nos reconforta, nos hace sentir bien. Hemos conseguido revertir una situación complicada y debemos estar orgullosos de ello. Seguramente esto nos haya hecho plantearnos ciertos aspectos de nuestras vidas y valorar más aquellas cosas que un principio no valorábamos tanto.

Estos aspectos son fundamentales y señalan que hemos realizado un buen trabajo, pero si esto se queda aquí, y dejamos de prestar atención a aquello que nos generó el problema  en el pasado y de las circunstancias que agraviaron el malestar, corremos el riesgo de que vuelva a suceder. Cuando las cosas comienzan a irnos bien, no es el momento de dejar de lado todo el trabajo que hemos realizado para conseguirlo, sino de seguir trabajando en la línea trazada con el objetivo de no recaer por un lado, y  de seguir mejorando y buscando el bienestar por otro. No es una búsqueda incesante y ambiciosa, es una forma de encarar la vida cotidiana, sobre todo cuando estamos saliendo de una situación compleja que nos ha dañado. No se trata de vivir con miedo a que vuelva a suceder, todo lo contrario, se trata de intentar mejorarnos, prevenir y anticipar con los comportamientos adecuados situaciones que nos puedan generar malestar.

No adelantes acontecimientos

Uno de los principales errores que a veces se comete es creer de forma anticipada que ya se está bien al 100% y por tanto que hay que olvidarse del tema y de lo realizado para llegar al punto en el que uno se encuentra. Saber que cuando comencemos a notar mejoría en nuestras vidas es cuando debemos seguir trabajando supone una máxima importantísima para que los resultados sean duraderos y seguros. No hay mayor motivación que ver que se están consiguiendo objetivos y resultados, de modo que esto nos debería servir para continuar con nuestro trabajo.

Llevémoslo a un ejemplo físico muy visual. Queremos adelgazar, y comenzamos a hacer ejercicio y a realizar una dieta. Conseguimos resultados y obtenemos el peso que deseábamos… si en ese momento volvemos a nuestros antiguos hábitos, no sólo perderemos ese peso por el que habíamos trabajado sino que volveremos a la situación inicial. Es un mero ejemplo, y no es 100% extrapolable a un problema psicológico, pero sí nos hace ver la importancia de continuar trabajando para que los resultados se afiancen y así se superen ciertas situaciones. ¿Quieres intentarlo?

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