¿Nos alegramos por los demás?

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar sobre lo sano que es alegrarnos por los demás de forma sincera.

Parece algo simple, pero alegrarse por los demás conlleva una serie de variables que en conjunto tienen mucho que ver con una mente más abierta y relacionada con lo positivo, donde el bienestar suele ser protagonista.

Para empezar estaríamos hablando de una ausencia de envidia, lo cual supone un aspecto determinante a la hora de encarar nuestro día a día, objetivos, etc. No envidiar con la connotación negativa que todos conocemos lleva ligado valorar la importancia que tienen las cosas para todas y cada una de las personas que conocemos, fomentando una mirada limpia donde la empatía es clave. Ponernos en el lugar de los demás siempre es un buen ejercicio para poder entender los pensamientos, sentimientos y acciones de los demás. Esto tiene gran relación con la ausencia de celos, que de igual forma es un aspecto antagonista a la alegría por la felicidad ajena.

No somos el centro del universo

Al mismo tiempo estaríamos hablando de que alegrarnos por los demás lleva implícito una forma de vida donde el yo no es el centro del universo. Dicho de otra forma, influye directamente en tener una buena apertura mental, donde la perspectiva es una parte determinante para poder percibir y valorar las situaciones de una forma correcta y objetiva. Pararnos a tratar de ver otros puntos de vista, cuestionarnos ciertas posturas… ayuda a no tener esa rigidez o falta de flexibilidad a nivel mental que tantas veces nos limita.

Todo ello fomenta una mentalidad más sana. Una mentalidad sana, destaca por no verse inmerso en una comparación constante con los demás. Es cierto que en ocasiones nos comparamos, es evidente. Sin duda compararnos no es la mejor forma de afrontar las situaciones. Siempre suelen surgir partes negativas, características que no nos gustan, pensamientos negativos… Lo correcto es compararse con uno mismo, viendo la evolución y desarrollo en diversos aspectos, buscando aquello en lo que se puede mejorar no con el  objetivo de machacarse, sino para extraer un aprendizaje y no repetir errores del pasado.

Entender la importancia del bienestar para los demás, supone un salto a la hora de entender  las relaciones sociales. Si conseguimos esta mirada, podremos trabajar en ese bienestar desde nuestra posición, con nuestras posibilidades. Nuestros pensamientos, forma de expresarnos, acciones… influirán no sólo en nuestra forma de entender nuestra realidad, sino en los que nos rodean. Son pequeños pasos que nos guiarán a una vida mejor entendida que nos ayudará a disfrutar más y mejor de nuestras experiencias, relaciones y retos. ¿Te atreves a intentarlo?

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