¿Sabes anticiparte a los problemas?

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar sobre la anticipación de momentos complicados.

Gracias a nuestras experiencias somos capaces de saber que podemos encontrarnos con situaciones desagradables, como eventos a los que no se quiere asistir, reuniones, encuentros… Esto genera una anticipación en nuestra forma de entender y anticipar nuestro comportamiento y actitud. De esta manera, sufrimos no sólo durante la situación en sí, sino también antes y quién sabe si después.

Una clave para mejorar esta faceta de nuestras vidas es ver qué podemos hacer realmente en esa situación, es decir, qué poder de acción tenemos. Esto supone una anticipación positiva, podemos adelantarnos a la circunstancia a través de acciones o pensamientos que dependan exclusivamente de nosotros para estar más tranquilos. De esta manera podremos generar una conciencia tranquila, que repercutirá en que podamos tener la “cabeza alta”. No podemos hacer nada para que los demás se comporten de determinada manera, o que la situación sea de tal forma, pero sí podemos ver qué podemos hacer nosotros en ese momento.

Profecía autocumplida

Debemos de ser conscientes de no caer en lo que conocemos como la “profecía autocumplida”. Esto supone creer que algo va a ser de determinada manera, y que termine siendo así debido a nuestros actos y comportamientos. Un ejemplo puede ser pensar que una fiesta va a ser un aburrimiento, y acudir con una actitud a la misma en la que claramente faltan ganas, comunicación, voluntad… y así finalmente la fiesta para nosotros se convierte en un aburrimiento, en esa profecía que habíamos realizado.

Tenemos que aceptar que no podemos hacer más en determinadas ocasiones, más allá de nosotros mismos. Esa pérdida de control, habitualmente no nos gusta puesto que genera incertidumbre. Debemos aceptar esto. No podemos hacer nada para que llueva o no, pero podemos llevar paraguas, chubasquero, nada…

Si actuamos de la mejor manera posible estaremos ahorrándonos un montón de posibles reproches a posteriori. Sea cuál sea el resultado final de la situación, nuestra actitud habrá sido adecuada, y esto es muy importante de cara a nuestro estado emocional y autoestima. Tener ciertos valores y ponerlos de manifiesto y ejecutarlos reconforta, a la vez que nos hace conscientes de nuestra valía y coherencia.

Situaciones complicadas vendrán, y en muchas de ellas no tendremos el control absoluto pero… dentro de nuestras posibilidades podremos poner en práctica al menos una parte. Debemos aceptarlo. Donde no tenemos poder de actuación… de nada sirve machacarse. ¿Te atreves a ponerlo en práctica?

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