La importancia de compartir en nuestras vidas

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar acerca de la importancia de compartir en nuestras vidas.

Es algo que desde pequeños estamos trabajando. Todos los padres tratan de enseñar a sus hijos a compartir. Evidentemente por algo será, y es que tiene una importancia altísima en la vida de las personas. Hay un dicho que dice que “compartir es vivir”, y ciertamente está muy encaminado. Somos seres sociales, y por ende vivimos unidos, lo que conlleva que se produzcan un montón de situaciones donde debemos interactuar, y en este escenario compartir tiene un papel protagonista y determinante.

Más allá de la enseñanza en los valores a los niños, vamos a centrarnos en el concepto de compartir en esta sociedad en la que vivimos. Estamos en uno de los momentos más individualistas de la historia. Este individualismo a veces implica una falta de empatía importante que se traduce en cierta crueldad a la hora de gestionar los recursos. No tenemos que hablar en concreto, llevándolo a gran escala, de los países poderosos y su gestión política y económica. Su reflejo es el hombre de a pie y su gestión de espacio y pertenencias. Aquí entra en juego compartir. Bien sea en el ámbito laboral, en el familiar, social… compartir es algo básico para alcanzar el bienestar y la mejora. Parece que en los últimos tiempos compartimos más a nivel digital lo que estamos haciendo (a través de las redes sociales) que realmente en nuestra vida real. Esto sin duda es un gran problema.

Compartir nos hace humanos

Compartir implica consciencia, conocimientos, empatía y justicia. Compartir nos hace humanos. Compartir el baño en hora punta con nuestra familia nos hace entender las necesidades de cada uno, por más que nos encantaría disfrutar del mismo de forma individual. Compartir nos ayuda a trabar lazos con los demás, entendiendo cada momento de una mejor manera, dándonos cuenta de que lo material tiene relevancia pero no lo es todo. Si nos paramos detenidamente a pensar los mejores momentos de nuestras vidas han sido compartidos más que probablemente. Esa celebración familiar, ese momento con nuestros hijos… Compartir implica actitud. No se trata de compartir por compartir, se trata de hacerlo de forma adecuada. Por supuesto  que necesitamos nuestra individualidad, pero bien entendida, ayudará a ser socialmente más hábiles y mejores.

En un momento histórico que nos lleva a no darnos cuenta de estas pequeñas cuestiones, ser capaces de hacer una revisión de nuestro comportamiento, puede traer grandes beneficios a nuestras vidas. No sólo ayudaremos a los demás, sino que nos ayudaremos a nosotros mismos, beneficiando nuestro bienestar y autoestima. Somos capaces de hacerlo, primero debemos darnos cuenta del punto en el que estamos… después ponernos manos a la obra. ¿Te atreves?

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