Cómo ayudar a personas cercanas enfermas

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos hoy vamos a hablar acerca de cómo tratar y ayudar a personas cercanas enfermas.

Bien sea una enfermedad leve o algo más grave, todos nos hemos tenido que enfrentar a la situación de cuidar de una persona cercana. Para empezar es evidente que no es una situación deseada ni agradable, pero a la vez es una responsabilidad que se suele aceptar de buen agrado debido al entendimiento del momento, las circunstancias, y la empatía que todo esto genera.

Hay muchos factores que influyen en este tipo de situaciones, pero suele haber un factor común: la persona enferma suele tener ciertas reticencias debido a sus molestias, que generan un estado de ánimo en el que la suspicacia y la falta de “energía” suelen reinar. Esto sin duda dificulta el día a día en sus cuidados, ya que pueden surgir pequeñas tiranteces, contestaciones inapropiadas o gestos que pueden desembocar en discusiones o situaciones problemáticas. Es más que entendible que las circunstancias que están sufriendo están afectando de forma directa en esto. No es una excusa, pero debemos partir de este punto para llegar a una buena convivencia donde el equilibrio y el entendimiento sean protagonistas.

Responsabilidad y cuidados

Un punto muy relevante es conocer cuáles son los cuidados o responsabilidades reales que debe realizar el cuidador. Si es capaz de llevar a cabo esas tareas, genial, pero si no se tendrá que buscar ayuda externa, ya que asumir un exceso de carga puede ser muy contraproducente. Esto garantiza que no haya una extralimitación y que además, desde el primer instante se tenga muy claro, por ambas partes, enfermo y cuidador, los papeles a interpretar. Esto ayuda de forma muy importante a reducir la incertidumbre, y por ende la posible ansiedad que el momento y circunstancias pudiesen generar. Debemos ser conscientes, al mismo tiempo, que no somos médicos, y que ante cualquier duda, la mejor decisión es llamar rápidamente a un profesional para tener la mejor perspectiva y opinión posible.

Con todo esto, debemos generar un marco de buena comunicación con el enfermo, que ayude a que las dos partes entiendan la situación en la que están, valorando esa buena predisposición a prestar cuidados, si bien entienden la molesta circunstancia que vive el afectado. Intentar generar momentos lúdicos (en la medida de lo posible), conversar, contar anécdotas, o simplemente distraerse son elementos esenciales para hacer más llevaderos esos momentos.

Como casi siempre, cuidar una buena comunicación, incluso en este tipo de circunstancias, parte de tener una buena actitud y motivación para afrontar el reto. Ayudar a los demás no sólo sirve para que nos reconozcan ese esfuerzo, sino que individualmente repercute en una mejor autoestima, y esto está íntimamente relacionado con variables como la confianza o la seguridad. Estar en los momentos difíciles define lo que una persona es… ¿Te atreves a intentarlo?

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