¿Cuánto tiempo pasas con tus hijos?

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a abordar un tema vital en la educación: el tiempo que se pasa con los hijos.

Todos tratamos de hacer los mejores regalos, o de llevar a nuestros hijos al mejor colegio posible, o que vistan la ropa que creamos más conveniente… Es evidente que queremos lo mejor para los nuestros. Y a veces, en esta vorágine de ritmo de vida se nos olvidan otras variables, mucho más importantes que las anteriores, que marcarán el devenir de la relación padres-hijos y muchas otras características.

La variable tiempo. Tiempo de calidad con nuestros hijos. Tiempo de juegos y cuidados en las primeras etapas, pero también de convivencia, estudio, comunicación… El tiempo no se puede comprar, es una cuestión que, aunque evidentemente depende de otros factores como horarios de trabajo y demás, tiene un marcado carácter determinado por la actitud. Siempre se puede buscar “tiempo” para lo que de verdad consideramos importante. Y ciertamente pocas cosas pueden ser más importantes que pasar tiempo con nuestros hijos. Marcará cuestiones tan imprescindibles como los vínculos afectivos, comportamiento, el compartir, la tolerancia a la frustración, estado de ánimo, emociones, seguridad…

Nuestro modelo es tan importante (y en ocasiones no somos conscientes), que es imitado en multitud de detalles por nuestros hijos en infinitas situaciones. Rasgos que cuidados para bien, ayudarán a una mejor adaptación al mundo de nuestros hijos, comprendiendo la complejidad del mismo, con sus obligaciones, responsabilidades y disfrute. Para ello debemos atender a todos los aspectos de la realidad, desde las cuestiones más primarias como la alimentación y sus hábitos, a la cuestión educativa, sin olvidar jamás la parte lúdica. Debido a la complejidad de este conglomerado, evidentemente se necesita tiempo. Y de ahí esta exposición, que va orientada a la necesidad de ser conscientes de la relevancia de esta variable. No tiempo sin más, tiempo de calidad.

Adelantábamos que la actitud sería un aspecto trascendental. Será lo que diferencie la búsqueda de momentos y el disfrute de los mismos. Porque recordemos que esta variable “tiempo” debe ser disfrutada, por pequeños y adultos. Los mejores momentos de nuestras vidas muy posiblemente no se deriven de algo material. Vendrán de situaciones compartidas, y no hay mejor forma posible de hacerlo que con seres queridos. Y en esta ocasión, además, esos seres queridos necesitan de nosotros, de nuestra visión y dirección, de apoyo y de cariño.

Hacer una poderosa valoración de este tiempo nos ayudará a entender la importancia del mismo. Momentos que si no se comparten a tiempo, no podrán volver.

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