La comunicación en momentos más dolorosos

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar acerca de la importancia de la comunicación en momentos difíciles y dolorosos.

Sea cual sea la situación, a lo largo de la vida pasamos por momentos más complicados, que conllevan dolor o sufrimiento. Es una parte inherente a la realidad, y hay que enfrentarse a ella. Hoy no nos vamos a centrar precisamente en el dolor en sí, sino en la importancia que tiene liberar cierta parte del mismo a través de la comunicación. Somos seres sociales, por más que nos guste relacionarnos mucho o poco en cada caso, y esto evidentemente tiene explicación y razones.

Algo nos está haciendo sufrir: un duelo, la enfermedad de un familiar, un problema relacional… y lo que en muchas ocasiones hacemos es quedarnos con ese dolor de forma individual, “tragando” o asumiendo ese sentimiento en soledad. Está claro que si no tenemos relaciones de amistad o familiares puede que no nos quede más remedio, pero en la mayoría de los casos sí que tenemos esos apoyos para compartir estos momentos. De ahí lo que antes anticipábamos, somos seres sociales. Compartir momentos complicados a través de la comunicación, conversando, no deja de ser un comportamiento con una base terapéutica. No hablar de algo que nos angustia y duele no es la solución. De hecho puede acrecentar la existencia de otros problemas más graves.

La empatía, fundamental

Comunicarnos y hablar acerca de un problema no sólo nos ayuda desde el punto de vista del desahogo, sino que tendremos otras muchas ventajas. Veremos otros puntos de vista, otras maneras de enfocar la situación. Esto nos da perspectiva, pero también algo más, empatía. Escucharemos otros razonamientos, seremos escuchados… Realmente estamos centrándonos en no evadir el problema, en enfrentarnos, en buscar soluciones. Esto genera control de la situación, que en un principio no será muy poderoso, pero que paulatinamente crecerá y nos ayudará a recuperar la normalidad de nuestras vidas.

Por otro lado, nos sentiremos arropados en el sentido de salir de la zona de aislamiento en la que solemos meternos, relacionándonos con otras personas. Esto hace posible entender que hay vida (cosas positivas) más allá de nuestro dolor, y que debemos buscar soluciones a nuestra situación, ya que otras muchas cosas merecen la pena.

Compartir momentos difíciles no es una cuestión de disfrute ni mucho menos, pero encontraremos ayuda, comprensión y cariño. Cuestiones determinantes para superar aspectos de la realidad poco atractivos, que van a ocurrir por el propio devenir de la realidad.

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