Elegir correctamente

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar acerca de la importancia de elegir bien.

Una elección supone una decisión entre distintas posibilidades. Las hacemos constantemente, y la mayoría de las veces no suponen un gran esfuerzo. Esas elecciones del día a día van naturalizándose y haciéndose “normales”, de forma que se resuelven con facilidad y sin mayor temor a las posibles repercusiones.

En cambio hay otras elecciones que trastocan nuestras vidas más intensamente. Suelen tener que ver con temas más importantes o en los que al menos, las consecuencias tienen mayor alcance. Hablamos de cambios de trabajo, familiares, de pareja, de lugar de residencia… Aquí suelen mezclarse emociones por un lado y por el otro razones. La parte emocional es una dura contrincante, ya que en el fondo sus razonamientos son diferentes, van cargados de sentimientos, y esto en ocasiones supone que la subjetividad se imponga en la situación. Por ello, ante cualquier tipo de elección debemos, al menos, sopesar de forma adecuada los argumentos y razones (parte racional) que nos hagan ver lo más objetivamente posible la realidad en la que nos encontramos. Ver los pros y los contras ayuda a tener mayor control sobre la circunstancia y de este modo tener perspectiva.

Dicho esto, no quiere decir que nuestra elección deba basarse en la parte racional. Lo que queremos trasladar es la necesidad de contemplar esta parte. Sin valorar la parte de las razones corremos el riesgo de cometer muchos errores, o al menos, no ser conscientes de esa cantidad de posibilidades que nuestra parte emocional pasaba por alto. Hay temas donde nuestros sentimientos cobran un papel protagonista, y otros más secundario.

La auténtica pena es que en la mayor parte de las elecciones que debemos realizar no podemos tenerlo todo. Evidentemente este sería el sueño de cualquier persona, poder quedarse con todo lo positivo y no tener que renunciar a nada. Pero… por definición en una elección hay que decantarse por una posición. Tolerar esa frustración de no poder quedarse con todo lo bueno es un trabajo individual donde la aceptación cobra la máxima importancia. Aceptar supone algo más profundo que comprender, de forma que se trata de llevar a otro nivel el entendimiento de una situación.

Con todo este cóctel estaremos mucho más cerca de tomar la decisión final, si bien las dudas son fieles compañeras de este camino. A mayor trabajo en todo lo anteriormente comentado, más reduciremos el componente de incertidumbre. Por ello pararse a reflexionar bien ayudará a la toma de decisiones de forma determinante. Nadie nos asegura al 100% que estemos tomando la decisión adecuada… pero el porcentaje aumentará y con ello las posibilidades de éxito. ¿Te atreves a intentarlo?

 

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