Dramatizar: el exceso y la exageración humana

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar acerca de la dramatización de situaciones.Todos hemos presenciado una situación en la que alguien (o quizás nosotros mismos) ha dramatizado en exceso algo que no era para tanto. La sensación, desde fuera, es que esa persona está exagerando y no está viendo las cosas con perspectiva sino dejándose llevar por el pánico. Algo común en esas circunstancias es que la persona se centra en exceso en el problema y no en las soluciones. Podríamos decir aún más, está dejándose llevar por emociones, no poniendo a la razón como prioridad.

Esta visualización o forma exagerada de interpretar la realidad va casi siempre unida a una distorsión cognitiva: la visión catastrófica. En ella, nos ponemos en la posibilidad de que ocurrirá lo peor. Adelantamos los acontecimientos de modo catastrofista para nuestros intereses (nos ocurrirán cosas muy negativas), y además, a menudo, debemos tener en cuenta que nos damos mensajes que suelen empezar por formas como “y si…”.

Precisamente, lo primero a tener en cuenta para solventar esto es ser consciente de que lo estamos haciendo. Sea en el momento a través de alguien que nos lo haga ver o a posteriori (suele ser más frecuente), saber este tipo de comportamiento resulta clave.

A partir de aquí debemos trabajar en el paso de la parte emocional que gobierna la problemática a una parte cognitiva donde las razones y argumentos se apoderan de la circunstancia. Esto es, dejar de centrarnos en el problema para poder focalizar en las potenciales soluciones. Para ello, aceptar que no hay marcha atrás y que estamos inmersos en dicha situación se hace indispensable. Esta aceptación es vital, ya que ayuda a poner en práctica la maquinaria necesaria para resolver lo ocurrido.

Ser dramáticos no hace más que intensificar nuestro negativismo y sensación de caos. Justamente debemos potenciar la línea contraria a esto, la sensación de control. No solo será muy relevante para cómo afrontemos la realidad y cómo nos veamos, sino también para cómo nos vean los demás.

Todos vamos a vivir situaciones complejas… ¿Te atreves a encararlas de la mejor manera posible poniendo esto en práctica?

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