¿Qué sabes sobre la resignación?

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos hoy vamos a hablar acerca de la resignación.

Podemos definir la resignación como la aceptación con paciencia y conformidad de una adversidad o de cualquier estado o situación perjudicial. Es cierto que a lo largo de la vida hay situaciones que nos llevan a sentir de este modo, si bien hay matices de interés que cabe analizar.

Para empezar, estamos asumiendo que no podemos hacer nada. En términos de realidad esto puede llegar a ser entendible, pero no en términos psicológicos de cara a una situación adversa que podemos creer insuperable cuando realmente si lo es. Es bien distinto asumir una realidad, sobreviviendo a ella, que resignarnos, no afrontando nada. Cuando nos resignamos partimos de la base de no servir o no ser capaces de revertir una problemática. Es posible que no haya nada peor. Estamos atrapados y a la deriva.

El poder de acción es el arma más potente para enfrentar situaciones de este y de cualquier tipo. Reduciendo las opciones, hay circunstancias donde no tenemos poder de acción y por consiguiente debemos aceptarlas, y otras donde sí podemos hacer algo. A nivel psicológico, siempre podemos hacer. La resignación no es el camino a ninguna solución donde ciertamente y analizando con detalle dicha adversidad, nosotros podemos ser la llave y motor de una salida positiva.

La resignación conlleva dolor, indefensión y cansancio. Algo que está muy alejado de la resiliencia y la lucha por conseguir metas. El matiz de pasar de la resignación a la aceptación resulta clave para obtener resultados. Aceptar es necesario y nos ayuda a crecer, a tolerar nuestra frustración, a superar, a respetar… Debemos fomentar la aceptación bien entendida, y en este sentido, nos hará dueños de nuestras vidas, pudiendo decidir hacia donde nos dirigimos. Estamos hablando de entendimiento, no de parálisis.

Sentirnos capaces de afrontar algo pese a su dificultad supone el paso definitivo para lograr nuestras metas. Nadie habla de conseguirlo a la primera o que nos resulte fácil. Hablamos de afrontamiento, lucha, ganas… Hablamos por tanto de ACTITUD, con mayúsculas. Este elemento es el gran diferenciador  para la superación de obstáculos. Primero de todo requiere predisposición y fomento, es decir, “querer querer”. Si luchamos una y otra vez aumentamos exponencialmente nuestras probabilidades de éxito, aunque canse y agote. Esto diferencia a las personas de forma determinante. Definitivamente el éxito y bienestar está del lado de los que luchan. ¿De qué lado estás tú?

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