La evasión, todo lo que necesitas saber

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar sobre la evasión, fundamentalmente llevada al mundo de los pensamientos.

Todos a lo largo de nuestras vidas tenemos que enfrenarnos a pensamientos que pueden ser poco agradables. El pensamiento es una de nuestras variables determinantes como especie, y al igual que es fundamental para nuestra adaptación y para ser funcionales, en ocasiones nos ocasiona problemas. Independientemente de su origen o causa, esos pensamientos desagradables generan malestar e incomodidad. Hay personas que tienden a pensar más y otras menos, pero normalmente, cuando las cosas no van del todo bien en nuestras vidas, tendemos a convivir de forma más fuerte con este tipo de cognición.

Ante el intrusismo de ciertos pensamientos, una de las primeras respuestas es la evasión. La evasión supone el alejamiento por todos los medios de esa cognición que nos molesta, bien sea realizando otras actividades, distrayéndonos o incluso consumiendo ciertas sustancias. El problema es que, generalmente, por mucho que esta evasión pueda ser efectiva en el momento, pasado un tiempo, el pensamiento vuelve de forma recurrente. La única forma efectiva de solucionar estas situaciones es el enfrentamiento a tales pensamientos. Para realizar tal acción precisaremos algunas herramientas, entre las que destaca la racionalidad y la no distorsión de la realidad.

Uno de los problemas que surgen de este tipo de evasión tiene que ver con las adicciones. Para calmar ese nerviosismo, incertidumbre o ansiedad, en muchos momentos las personas consumen sustancias adictivas (drogas) para no sufrir, o al menos no sentirse tan mal. El bucle comienza a crecer, ya que pasado el efecto de tales sustancias la maquinaria vuelve a ponerse en marcha, y se suma al arrepentimiento por haber consumido. De esta manera, lo que podía ser visto como una solución, pasa a aumentar el problema y de forma muy potente. Cuando estamos inmersos en este tipo de circunstancias donde el dolor emocional es protagonista, estamos completamente centrados en los problemas que tenemos. El auténtico cambio para salir de esto tiene que ver con empezar a focalizarnos en las soluciones. Esto es, qué debemos o podemos hacer para salir de tal situación. Hay una cosa clara, por mucho que nos duela, debemos abordar esos pensamientos y enfrentarnos a la realidad.

Cuando uno no puede por sí mismo dominar este tipo de situaciones vitales debe buscar y pedir ayuda. Esto denota inteligencia y bien sea a través de familiares y amigos, o profesionales, todo parte de la aceptación de lo que ocurre. Una vez conseguimos aceptar la situación y somos conscientes de la problemática y sus potenciales consecuencias estamos preparados para trabajar y sacar adelante la circunstancia. Ser valiente es enfrentarse a estos momentos, siendo conocedores que no todos los puntos de nuestra existencia van a ser placenteros o agradables y sabiendo que enfrentando bien dichos retos nos fortaleceremos y seremos capaces de valorar de mejor forma los buenos momentos. En esto consiste ser adaptativo, ¿te atreves a intentarlo?

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