Cómo aprovechar oportunidades

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar sobre el aprovechamiento de oportunidades que sabemos que no debemos desperdiciar.

A todos nos ha pasado. Saber que tenemos una oportunidad magnífica que aprovechar y que no podemos perder. Esto para empezar tiene dos interpretaciones inmediatas: por un lado la parte positiva que ve la opción de éxito y de consecución de la meta, y por el otro la presión que conlleva debido a la exigencia del momento.

La mejor forma de encarar dichas situaciones parte de un correcto análisis de esas interpretaciones. Como comienzo debemos ver los pros y contras de la oportunidad. Por supuesto hablamos de circunstancias donde el beneficio es mucho mayor y por tanto a nivel racional la respuesta es clara. En ese punto hay que pararse en la anticipación para la mejor ejecución. Ver posibles cuestiones que dificulten la realización o procesos más complicados nos ayudará a tener un mapa mental adecuado y que sea de ayuda. Tener el mayor control de la situación posible es herramienta clave para que nuestro afrontamiento multiplique sus probabilidades de éxito. Pero realmente hay otra variable que no puede separarse de todo lo anterior: la actitud o involucración emocional.

A sabiendas de la complejidad de estos momentos, el esfuerzo emocional es otra variable diferencial. Saber sacrificarnos, motivarnos o sacar fuerzas de flaqueza en los peores momentos será determinante para no perder de vista el objetivo y de este modo no rendirnos. Esta parte está intensamente relacionada con la relativa a la presión que sentimos en este tipo de retos. Normalmente hay un elemento de temporalidad que añade dificultad, y que tenemos que tratar de manejar de la mejor manera. Asumir que esa presión pueda traducirse en estrés o ansiedad, es otra de las claves. La correcta identificación de estresores ayuda a saber cómo gestionar estas situaciones, no perdiendo la calma ni entrando en pánico. Es lógico y racional que cuando nos estamos jugando cuestiones importantes el nerviosismo aparezca.

Todo esto fomenta que se potencie esa fuerza mental, esa actitud, que basada en argumentos y razones asuma el momento vital como una oportunidad que debemos afrontar de la mejor manera, eliminando de la ecuación las quejas, excusas e inseguridades. No hay cabida para la postergación o procrastinación, es momento de rendir sabiendo que nuestras concentración y saber hacer deben ser prioridad. Es el momento de dar nuestra mejor versión, rindiendo al máximo y por ende poniendo el mayor de los esfuerzos emocionales en liza.

Si conseguimos todo esto, más que probablemente lograremos el objetivo. En la remota posibilidad de que no sea así… no habrá ningún tipo de reproche, ya que hemos dado lo mejor de nosotros mismos. Esto, a nivel de autoestima y sentimiento de capacidad es elemental, de forma que en ningún caso habremos perdido nuestro tiempo o esfuerzo. Siempre merece la pena ser nuestra mejor versión y luchar por aquello que creemos que merece la pena. Hay oportunidades que sólo pasan una vez en la vida… ¿Te atreves a intentarlo?

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