Cómo controlar la ira verbal

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar acerca de los estallidos de ira verbales y el consiguiente arrepentimiento cuando pasa la situación.

Todos hemos presenciado o vivido alguna situación desagradable donde, o bien se dicen o se reciben palabras totalmente fuera de lugar. Nosotros en MA Psicólogos Oviedo os escuchamos muchas veces exponernos este tipo de situaciones.

Cuando ocurre, tendemos a citar frases célebres como; “no dijo lo que pensaba” o “realmente no quería decir eso”, pero la realidad es que esas palabras dañinas se han pronunciado y queramos o no conllevan un impacto.

Estos estallidos de ira verbales tienen algo en común siempre: la ausencia de control. Distinguimos estos momentos de otros en los cuales la persona decide decir fría y conscientemente algo que, por intenso o desagradable que sea, ha decidido pronunciar. Aquí si hay autocontrol.

Cuando perdemos el control solemos estar discutiendo, en riñas, disputas… que terminan por sacarnos de quicio.

En este estado emocional, entendemos que son las emociones negativas las que se apoderan de la persona, y por tanto deja a un lado la parte cognitiva, consciente y racional donde estarían presentes los argumentos, razones, conocimiento de las consecuencias de nuestros actos… y por ende, el control. Cuando perdemos el control, estamos a merced de que ocurran cosas que se alejan de nuestro dominio, pero el caso es que somos nosotros quienes estamos pronunciando esas palabras y por tanto son nuestra responsabilidad.

Dependiendo de cada persona existe un umbral que una vez traspasamos perderíamos el autocontrol y los nervios, si el umbral es bajo lo hará fácil y estrepitosamente, si el umbral es alto la pérdida de autocontrol costará bastante más.

Lo cierto es que este umbral se puede entrenar. Si reflexionamos y nos anticipamos a situaciones desagradables, ganaremos control en las mismas y sabremos cómo actuar dependiendo.

Mejorar el autocontrol

El dominio de la frustración, control de la ira, mantenimiento de las formas, autoconocimiento, empatía o asertividad son características fundamentales para abordar este tipo de momentos que en Ma Psicólogos Oviedo entrenamos con los pacientes que así lo requieren, para que mejoren su autocontrol.

Pero… ¿qué ocurre tras haber dicho cosas que realmente no queríamos decir, qué ocurre cuando hemos sido radicalmente dañinos?

Lo más normal es que pasados unos minutos u horas, comencemos a ser conscientes de nuestras acciones. Aquí comienza el arrepentimiento y a veces, la vergüenza. Independientemente de tener o no razón, cuando uno pierde el control, tiende a sentirse mal. No es una sensación agradable, y sus consecuencias tampoco.

En la mayoría de los casos una disculpa se convierte en la mejor herramienta para tratar de solventar el problema, pero no siempre será bien recibida, eso ya depende de la otra parte.

Es indispensable vencer a nuestro orgullo y ser capaces de asumir nuestro error, porque sin esto, la solución pierde cualquier esperanza de resolución. Después del perdón, sería interesante hacer un buen análisis de lo sucedido para que no vuelva a pasar. Aprender de nuestros errores es determinante y conocer nuestros puntos débiles donde somos más frágiles es clave para nuestra mejora.

A todo esto debemos añadir la imagen que damos al resto de personas cuando estos estallidos nos suceden. No es para nada bien visto, y la valoración que hagan será profundamente negativa, pudiendo afectar a nuestras amistades, contactos y comunicaciones, generando rechazo.

Solemos admirar a las personas que conservan la calma en momentos difíciles. ¿Quieres formar parte de ese selecto club del autocontrol?

Aveces se carecen de las herramientas para conseguirlo, pero nos os preocupéis en MA Psicólogos Oviedo estamos dispuestos a ayudaros.

Deja un comentario

diez + 11 =