Problemas sexuales en las mujeres

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en niños, adolescentes, adultos y sexología seguimos con las principales disfunciones sexuales, en el post anterior comentamos las disfunciones sexuales masculinas más habituales, y hoy os describiremos las más comunes femeninas y sus características.

Disfunciones sexuales femeninas

Saber identificar las disfunciones sexuales es el paso inicial para poder buscar soluciones a las mismas y ese es nuestro objetivo en MA Psicólogos Oviedo.

Las disfunciones sexuales femeninas tienen de base diversos motivos que van desde las cuestiones físicas y fisiológicas, pasando por las experiencias vividas, relaciones y emociones (en ocasiones interrelacionado). Todo ello puede afectar de distintas formas, aunque principalmente hablamos de problemas en la excitación, deseo, dolor y orgasmos.

Lo primero siempre es cerciorarnos de que los factores físicos no sean los causantes de las disfunciones, como ya comentamos en el caso de las disfunciones sexuales masculinas. A partir de ahí, hay que evaluar el resto de posibles causas.

Las disfunciones sexuales afectan decisivamente a la calidad de vida de las personas y a las relaciones de pareja, por eso no hay que dejarlas pasar.
Una variable que influye habitualmente es la ausencia o la baja excitación sexual, primero hay que evaluar a nivel físico las reacciones vasculares, cuando el flujo de sangre y terminaciones nerviosas en la zona genital se ven afectadas. Enfermedades (como la diabetes o cuestiones coronarias) pueden influir y es lo primero a descartar. Si la parte física está bien, puede influir la falta de excitación debido a una mala estimulación. Aquí pueden influir la baja libido, miedos o inseguridades, falta de comunicación en pareja, etc. Sería lo que ha de avaluarse en terapia para empezar a intervenir.

Una disfunción sexual femenina habitual es el deseo sexual inhibido, en el que influye el deseo sexual que hemos comentado. Es probablemente la disfunción sexual más frecuente entre las mujeres. Suele ocurrir habitualmente en momentos concretos; como el embarazo, lactancia o menopausia. Pero también puede aparecer en otros momentos y por causas diferentes.

Otra disfunción sexual femenina es la anorgasmia, definida como la dificultad o ausencia de orgasmos. Afecta a otras cuestiones como el propio deseo y el nivel de satisfacción de las relaciones, por ello suele relacionarse con otras afecciones. Es más común en mujeres jóvenes, quizás influido por la falta de experiencia y autoconocimiento.

Tipos y principales síntomas

Si hablamos de disfunciones sexuales relacionadas con el dolor destacan: el vaginismo y la dispaurenia.

El vaginismo, también conocido como el trastorno de dolor genitopélvico, consiste en la contracción o espasmos de la vagina que imposibilita la penetración. Este estrechamiento o cierre de la vagina no es voluntario, más bien consiste en un reflejo.

La dispaurenia es algo más genérico, que entendemos como el dolor en las relaciones. Podemos encontrar dicho problema en la irritación vaginal postcoital o en un dolor profundo más general, por lo que puede darse antes, durante o después de la relación sexual.

Como ya os comentamos el principio es identificar dichas disfunciones, diferenciando su principal característica, esto es, el dolor, el deseo, la excitación o los orgasmos. Es la forma más sencilla de profundizar para conocer estas disfunciones.

A partir de ahí podremos poner en marcha el estudio de cada caso, ya que los factores psicológicos suelen entrelazarse y en cada persona influyen de forma diferente.

La ansiedad, depresión, los miedos, suelen acompañar a este tipo de disfunciones, por eso es importante trabajarlo en terapia y adaptar la terapia a cada paciente.

Las disfunciones sexuales no pueden ser un tabú, todo lo contrario, hay que tratarlas con naturalidad para mejorar nuestra calidad de vida y nuestras relaciones.

Con cualquier duda os leemos o podéis hacer uso de la consulta informativa gratuita. ¡Lo importante es no dejarlo pasar porque con el tiempo no solo no va a mejor, sino que suele agravarse! ¡Ya sabéis fuera tabúes y busquemos las soluciones!

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