La salud como prioridad

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar sobre los peligros de postergar decisiones en lo relativo a la salud.

Lo hemos hablado en multitud de ocasiones, la postergación o procrastinación, suele tener muy poquitas ventajas. Hablamos de dejar para después cuestiones que, inequívocamente, sabemos que tenemos que hacer.

No vale dejar para mañana lo que te duela hoy

Hoy queremos llevar esta reflexión al tema concreto de la salud, precisamente uno de esos aspectos donde más daño podemos llegar a sufrir, llegando a aumentar las lesiones o trastornos por no identificarlos y tratarlos a tiempo.

A todos nos ha pasado, bien sea un dolor, un pinchazo, un estado de ánimo desasosegado, pensamientos negativos… Y decirnos “ya se pasará”. Seguidos unos días estar igual, y seguidos más días peor… y sólo tomar la decisión de acudir cuando el dolor nos incapacita o dificulta nuestro día a día.

Por supuesto que esto no es un alegato para preocuparnos ante la más mínima molestia o dolencia, faltaría más. Cualquier mínima cuestión no es precisamente a lo que nos estamos refiriendo. Nos referimos a esas otras molestias y dolores, ya de carácter preocupante, bien sean físicos o mentales, que repercuten en dificultades en nuestro día a día. Solo nosotros las conocemos, y a veces les negamos la importancia que tienen.

Lo primero que debemos hacer es una evaluación lo más objetiva posible de la dolencia. Es decir, saber a nivel racional si lo que nos ocurre puede estar dentro de esos aspectos de la vida “normales” o si por lo contrario necesita una revisión profesional de cara a no empeorar la situación. En este punto una visión de un amigo o familiar puede ayudarnos a ver con más perspectiva la circunstancia que estamos viviendo. Debemos añadir una reflexión más profunda al respecto e identificar si lo que nos ocurre está relacionado con algún aspecto que tememos y al que no nos gusta enfrentarnos como norma. Llegado a un punto, lo realmente peligroso es ser conocedor de que debemos enfrentarnos a una situación problemática en lo referente a la salud, y no hacerlo por esos miedos, dejadez, falta de consciencia, etc.

Esa negación que nos hacemos a nosotros mismos es uno de esos elementos fundamentales para resolver estas situaciones. Tomar conciencia y saber decidir racionalmente y no emocionalmente marcará la diferencia. En esto, tiene mucho que decir nuestra experiencia, de la cual debemos ir aprendiendo para no repetir errores pasados y mejorar así la evolución de cualquier malestar que tengamos.

Hay veces que una decisión tomada a tiempo es vital

Si sabemos que nos pasa algo, y que tiene una importancia significativa, debemos colocar dicha cuestión en nuestro ranking de prioridades con rapidez.

Todo lo que sea ir en otra dirección sólo será un autoengaño y la posibilidad de arriesgarnos a empeorar aún más la problemática.

Si prevenir es mejor que curar, ocuparse de un problema es mejor que postergarlo.

Estas situaciones dependen de nosotros, y por tanto somos responsables de buscar soluciones a nuestros problemas en lugar de darles largas a los mismos.

Las personas que se ocupan activamente de la resolución de sus problemas, no solo tienen por norma mejor calidad de vida, sino que proyectan a los demás una imagen de responsabilidad y confianza que ayuda en el plano social pero también en su foro interno.

Nuestra salud debe ser siempre lo primero.

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