Cómo gestionar las emociones negativas

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar sobre la gestión de nuestras emociones negativas.

Ni que decir tiene que somos seres sensibles. Unos más que otros, pero todos percibimos la realidad de una manera afectiva, no somos robots.

Esto hace que en ocasiones, cuando nos ocurre algo negativo, centremos toda nuestra atención en ese hecho. Tiene mucho que ver con la atención selectiva (fijarnos en un solo aspecto concreto de la realidad) y la visión de túnel (centrar nuestra atención en aquello que percibimos como amenaza). Ambas en multitud de momentos acaban por hacer que filtremos la realidad, de modo que sólo atendamos a los estímulos negativos de la vida.

Pongamos como ejemplo una persona con una vida aparentemente funcional, sana y feliz: buen trabajo, familia, amigos, hobbies y pareja… Y de repente se encuentra ante una ruptura sentimental. Evidentemente su componente afectivo se verá dañado, sintiéndose triste y probablemente experimente más emociones negativas como decepción (si su pareja le ha fallado), angustia ( si no lo esperaba), frustración (si no hay posible arreglo)…

Focaliza lo positivo

Pero a lo que hoy queremos referirnos es a la importancia de saber separar, siempre dentro de lo posible, las distintas partes de nuestras vidas para poder seguir teniendo, incluso en momentos difíciles, parcelas que nos ofrezcan tranquilidad y sosiego. Es decir, no entrar en la visión de túnel que antes comentamos e intentar apoyarnos en aquello que en nuestra vida todavía funciona y nos hace sentirnos bien.

Debemos partir de la base de la aceptación. En lugar de dar vueltas a un problema ya existente, debemos comenzar por comprenderlo de forma profunda. Analizarlo, anticiparnos y ver qué podemos hacer al respecto. Estamos hablando de buscar soluciones y llevarlas a cabo.

Apóyate en los tuyos

Por supuesto que emocionalmente nos veremos afectados, es lógico y tenemos que permitírnoslo, pero sin hundirnos.

En ocasiones un mal momento emocional termina por arrastrar otros aspectos de nuestra vida que eran funcionales.

Apoyarse en la familia y los amigos es algo que a nivel de inteligencia emocional, habla bien de nuestras habilidades.

Si nos aislamos o nos mostramos hostiles con el mundo, nuestro problema no sólo seguirá ahí, sino que aumentará.

Tratar nuestro problema sin evitaciones ni huidas, nos hará entender que no debemos dejar de hacer las cosas que nos agradan o entretienen.

Salir de ese círculo vicioso negativo, muchas veces comienza por entender que nos tenemos que obligar a estar activos. Por supuesto que no a cualquier precio, pero sí en la medida en la que veamos que existen posibilidades reales de hacerlo.

Hacer cosas nos hace valorar nuestros logros, nuestra actividad, nuestra autorrealización…

Ver el todo como la suma de las partes, nos ayudará a poder ver mejor que nuestra vida no está tan mal. Y, en este sentido, coger esa perspectiva y apoyarnos en las cosas de nuestra vida que si nos van bien harán más fácil superar un problema y sanar nuestras emociones.

Deja un comentario

1 + ocho =