La autoestima como pilar de nuestra vida

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en terapia para niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar sobre la autoestima. Específicamente sobre nuestro monólogo interno, de las etiquetas y el auto machaque.

Nuestra autoestima, que se define como el aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo, es una valoración de cada individuo basada en nuestras propias percepciones y en las atribuciones que los demás nos hacen.

Pues bien, hoy queremos hacer referencia a nuestras propias valoraciones, pues configuran cómo nos percibimos, valoramos y queremos.

Por supuesto este tipo de valoraciones fluctúan en el tiempo y tienen mucho que ver con el crecimiento personal… no sólo en lo académico o laboral, sino en lo familiar, relacional, social, etc.

A lo largo de nuestras vidas nos percibimos de distintas maneras, y algo elemental en todo ese continuo de valoraciones propias, es nuestro monólogo interno o autodiálogo.

Somos la persona con la que más hablamos sin ninguna duda,  y cómo lo hacemos tiene mucho que ver: cómo y cuánto nos respetemos, qué imagen tenemos de nosotros mismos, cuánto nos machacamos o cuanto nos queremos.

En este sentido queremos advertir de dos poderosos enemigos, que pueden debilitar nuestra autoimagen y socavar la autoestima: las etiquetas y el machaque.

Las etiquetas, como sabemos, son utilizadas para clasificar la realidad, para catalogar el mundo. El problema es que en la gran mayoría de ocasiones son impuestas de manera irracional. Nos quedamos en lo superficial, concluyendo somos de una manera por “x” circunstancia, normalmente gobernada por emociones. El problema de las etiquetas es que son absolutistas, los matices no son tenidos en cuenta, y en la gran mayoría de ocasiones nos vamos al todo o nada.

Las etiquetas nos frustran

Nos frustran, nos dañan… realmente deberían de ser solo para otros elementos (latas, medicamentos, etc.), ¡nosotros somos mucho más que eso!

Las etiquetas tienen mucho que ver con el segundo enemigo anticipado anteriormente: el machaque. Ya de por sí son un arma que nos daña. Y claro, si conjugamos estas etiquetas con un monólogo interno inadecuado… Normalmente, cuando hablamos de mala autoestima, hablamos de un machaque casi constante del individuo hacia sí mismo. “Soy torpe”,“no gusto”, “no valgo para nada”, “todo lo hago mal”, “no sirvo”… son sólo ejemplos de una infinita lista de auto comentarios que día a día dañan nuestra propia imagen.

Tratarnos con cariño y respeto es una de las bases para comenzar a cambiar esta tendencia. Porque es evidente que podemos hacer algo mal, pero se puede analizar de otra manera… la autocrítica constructiva sería la clave. Lo he hecho mal, lo reconozco y busco soluciones, en lugar de criticarme sin descanso.

Si nosotros mismos nos tratamos así, y encima lo permitimos y repetimos, en el fondo y siguiendo esta lógica machacante, no podremos esperar mucho más de los demás.

Esa desesperanza termina calando hondo en la persona y en su forma de percibirse.

Debemos dar la vuelta a la tortilla, empezando por lo que depende de nosotros mismos, de nuestras acciones.

Hablarnos positivamente y de forma adecuada (monólogo interno), es uno de los pasos más decisivos para cambiar ese constante machaque.

Si conseguimos poner en práctica esta parte, sumada a eliminar nuestras etiquetas, estaremos mejorando notablemente nuestra autoestima.

¿Te atreves a intentarlo?

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