Tres errores a evitar en una discusión

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en terapia para adultos y terapia de pareja, hoy vamos a hablar de 3 errores a evitar en una discusión.

A lo largo de nuestras vidas, bien sea a nivel familiar, laboral, con nuestros amigos o relaciones sentimentales, estamos “condenados” a discutir. Decimos “condenados” porque por mucho que no sea de nuestro agrado (aunque a ciertas personas les guste), más que probablemente se darán situaciones y circunstancias que nos llevan a mantener una discusión.

Lo primero que debemos hacer es entender que al comunicarnos, en ocasiones, es algo que surge de forma espontánea y natural. No hablamos de discutir por discutir. Hablamos de conversaciones en las que existen argumentos o puntos de vista contrapuestos donde las posturas chocan. Además, es muy sano hacer valer nuestros derechos y opiniones de forma constructiva y sin ofender, puesto que en este tipo de discusiones sanas nos educamos en tolerancia, aumentamos nuestra autoestima y aprendemos sobre diferentes puntos de vista y realidades que desconocíamos.

Esto es, no se trata de humillar a nadie ni de tener siempre la razón o verdad absoluta. Si no de tratar un tema desde distintos puntos de vista.

Lo ideal es que fuese siempre desde el respeto, y por ello nuestras formas cobran una importancia elemental.

Por ello es importante evitar a la hora de discutir

1- Llevarlo al terreno personal

Una discusión debe versar sobre argumentos y razones. En el momento en el que pasamos de la cuestión en la que no estamos de acuerdo a la parte personal, la conversación cambia absolutamente. Se torna emocional y la otra persona puede sentirse ofendida. Ya no es si podemos llegar a un acuerdo sobre si las vacunas son o no efectivas (por ejemplo), sino si “tú, Juan, eres un…”  Entramos en el terreno personal, donde las descalificaciones cambian totalmente las reglas del juego. Debemos centrarnos en el tema, independientemente de lo personal. Por supuesto, los insultos no caben en las discusiones bien entendidas.

2- La suposición.

Cuando nos basamos en creer que sabemos lo que el otro piensa… es probable que las cosas se tuerzan. Suponer es peligroso, de forma que es mucho más interesante preguntar. De esta forma la comunicación mejora y no sólo eso, sino que las interacciones son más saludables, sin tantos “monólogos” y más intervenciones. Respetar los turnos de palabra y escuchar atentamente a los demás ayuda a que dichas conversaciones tengan un tono muy distinto.

3- Los golpes bajos y reproches del pasado.

Centrarnos en la conversación es elemental y no salir con cuestiones pasadas ayudará a que el clima sea más positivo. En ocasiones, al vernos argumentalmente en un callejón sin salida, recurrimos a historias pasadas para tratar de “ganar la discusión”. No sólo es algo que para nada vaya a ayudar, sino que probablemente cambiará la deriva para mal. Mezclar temas siempre es mala idea, y llevar al pasado una discusión presente terminará, casi siempre, empeorando las cosas.

Si trabajamos para no caer en estos 3 errores, nuestra comunicación mejorará,  y sobre todo nuestras discusiones tendrán otro tono. Las formas son importantísimas a la hora de comunicarnos y cuidar puntos como los tratados anteriormente facilitarán nuestras relaciones personales.

Tenderemos relaciones más sanas y tolerantes, que para nosotros en MA Psicólogos Oviedo son la base de la estabilidad y el bienestar.

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