¿Cómo actuamos cuando erramos?

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos hoy vamos a hablar sobre qué podemos hacer cuando cometemos un error.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de los errores. Son algo humano y nadie está exento de cometerlos. Sin embargo, y aunque aceptemos esa base, en ocasiones nos cuesta saber qué hacer ante un error. Son muchas las variables que rodean este tipo de circunstancia, desde el orgullo o la vergüenza, pasando por los miedos, hasta la ira.

Gran parte de la importancia que tiene este tema viene determinada por lo poco que nos gusta equivocarnos. Ya no sólo por lo que sentimos a nivel interno y personal, sino por la valoración que los demás hacen al respecto (o al menos creemos que realizan). Es determinante que no nos centremos sólo en ese aspecto, y que seamos capaces de extraer un aprendizaje sobre lo ocurrido, con el objetivo de no repetir ese mismo error en el futuro. Flagelarse o machacarse con lo sucedido no nos va a ayudar a solventar la situación. Aceptar es la palabra que mejor define la acción que debemos realizar para mejorar y seguir adelante. Y precisamente aceptar, es algo más profundo que entender o comprender sin más, es llevarlo un paso más allá.

Así pues, ¿qué hacer cuando cometemos un error? Remitiéndonos a lo anteriormente dicho, en lo personal, buscar esa aceptación y búsqueda de soluciones para no volver a caer en esa circunstancia. A partir de ahí, debemos tratar de ser capaces de asumir, sin ocultar, la ejecución de ese fallo. Hablamos de saber comunicar el fallo que hemos cometido, sobre todo cuando involucra a otros (véase en el trabajo), con el fin de que la situación no empeore. No hay nada positivo en ocultar un error, ya que puede dar lugar a que se sumen otros en cadena y que esto termine en algo más grave. Asumir un error es un gesto de valentía, responsabilidad y consciencia. Sin duda, un jefe valorará mucho mejor a un trabajador que asume un error y que busca su subsanación que a otro que lo esconde. No es algo grato, pero asumir este tipo de circunstancia muestra más fortalezas que debilidades. Además, incluye otra variable: no estaremos echando la culpa a los demás. Una característica muy común al no asumir un fallo, es terminar escudándose en que otro fue el responsable de dicho error. No sólo crearemos mal clima, ya sea en lo laboral o personal, sino que el que realmente sepa lo que ha ocurrido no podrá tener una buena imagen sobre nosotros. Los demás no pueden tener siempre la culpa, no podemos estar constantemente dando excusas, ya que no es algo real, ni muestra ningún tipo de fiabilidad. Por supuesto que alguna vez es cierto que podemos excusarnos con motivos, pero llevarlo a la normalidad no va a ser de ayuda.

Con todo esto, debemos ser conscientes que aceptando, asumiendo y aprendiendo de los errores, estaremos avanzando en vez de retrocediendo. Aprenderemos a manejar mejor cualquier tipo de situación, sea en el ámbito que sea. Debemos luchar por no cometer errores, pero siendo conscientes de que sólo los cometen aquellos que se atreven a intentar cosas. Y esa es una de las mayores esencias, intentar, ya que sólo a través del intento y la experiencia lograremos dominar ciertas actividades. ¿Te atreves a intentarlo?

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