Cómo gestionar las emociones negativas

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar sobre cómo no perpetuar nuestras emociones negativas.

Es lógico, puesto que somos seres humanos y no robots, que tenemos emociones. Derivado de ello tenemos una emocionalidad, gracias a la cual disfrutamos de la vida, pero que por otro lado nos lleva a tener emociones negativas y sufrimiento.

Dependiendo de cada persona podemos ser más o menos emocionales, pero todos tenemos una base, que además es muy necesaria. No nos vamos a centrar en las emociones positivas, porque realmente lo que hay que hacer con ellas es disfrutarlas y vivirlas. Hoy lo que vamos a tratar es hablar de las negativas, encaminado a cómo aminorar su impacto.

Ante una circunstancia adversa solemos presentar una respuesta emocional particular, pero normalmente de índole negativa. Esto suele provocar dolor, y esto se traduce en una posible ansiedad, agobio, pensamientos negativos, miedos… Variables que hacen que nos centremos en los problemas. De este modo se crea una especie de bucle de la que es difícil salir. Sólo cuando comencemos a cognitivizar estas emociones podremos  aminorar ese impacto doloroso. ¿Cómo? Pues primero de todo utilizando razones y argumentos y no emociones (o razonamientos emocionales). Debemos trabajar en la aceptación de la situación, por más que no sea agradable, es el primer paso para lograr mejoras. Ya no nos estamos centrando en los problemas, sino en las soluciones. Esto es determinante para poder seguir adelante. Normalmente una vez que logramos aceptar cierta situación (una discusión, un problema laboral, una pérdida…) podemos trabajar en otros planos, como un análisis de nuestras circunstancias, organizarnos, anticiparnos o reevaluar positivamente ese problema. Todas estas variables generan control. El control es justo lo que necesitamos en momentos delicados. Más que nunca adquiere importancia sentir cierta certidumbre para desarrollar soluciones y tener perspectiva ante los problemas. No estamos haciendo desaparecer el dolor, pero al menos estamos aminorando el impacto que tiene sobre nosotros, porque comenzamos a entender lo que ocurre y vemos un horizonte en el que hay salidas.

En ocasiones este paso de las emociones a la parte cognitiva se hace rápidamente, pero en otras no. Esta tardanza depende de muchas circunstancias, pero lo evidente es que si nos anclamos en las emociones dolorosas sin buscar soluciones, estamos generando más malestar. Este malestar, puede llevarnos a otras dolencias o trastornos más graves. Ser conscientes de la importancia de enfrentarse y tratar estas emociones negativas nos hará superar situaciones complicadas de mejor manera y más rápidamente. No es algo agradable, pero huir de las emociones negativas o dolorosas no es el camino para superar un problema.

Es una pena tener que sufrir, pero es algo inherente a la vida. Podemos facilitar el proceso de entendimiento y búsqueda de soluciones ante problemas siempre y cuando seamos conscientes de que debemos enfrentarnos a estas emociones negativas de la mejor forma posible para que el sufrimiento no sea tan poderoso. ¿ Te atreves a intentarlo?

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