Cómo marcarnos objetivos en situaciones difíciles

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar sobre cómo marcarnos objetivos en situaciones difíciles.

Cuando estamos pasando por un momento complicado en nuestras vidas y queremos abordarlo y solucionarlo, debemos proponernos cómo hacerlo. Es evidente que el primer paso es aceptar la situación y analizar qué está ocurriendo. Parece algo sencillo, pero no lo es tanto… debemos trabajar en tener perspectiva y ser los más objetivos que podamos. Queremos superar algo y debemos motivarnos para ello. Una vez hecho esto, hay que centrarse en qué aspectos vamos a trabajar, esto es, marcarnos unos objetivos.

De nada sirve marcarse objetivos inmensos como la felicidad, el bienestar o la tranquilidad si no sabemos cómo llegar a ellos. Tenemos que “desmigar” esos objetivos, hacerlos mucho más específicos y asequibles. Esta última característica es muy interesante, ya que hacer un objetivo asequible nos ayudará a motivarnos al conseguirlo, haciendo que nuestra actitud no decaiga e inyectándonos una dosis de autoestima.

Fijarse objetivos concretos debe ir ligado a que estos sean a corto plazo. Cuando estamos viviendo una situación difícil queremos salir de ella lo más rápidamente posible, y esto a veces va en nuestra contra. La prisa no es la mejor compañera cuando son varios los aspectos que debemos enfrentar. Así pues, ir uno a uno es elemental. Saber cuáles son los prioritarios no ayudará a saber dónde incidir primero. Si conseguimos fraccionar en objetivos más concretos y menores, estaremos yendo en la dirección adecuada. La variable tiempo es fundamental para poder hacer del cumplimiento de un objetivo un hábito. Así pues debe ser algo que se prolongue en el tiempo, dentro de nuestras acciones habituales.

Un premio por conseguirlo

Ya tenemos fijados objetivos a corto plazo, sabemos cuáles son prioritarios y estamos decididos a ir a por ellos. El siguiente paso es premiarnos al conseguirlos. El cumplir un objetivo tiene un premio con un componente intrínseco, ya que su consecución nos estará ayudando a salir de esa situación desagradable. Pero también podemos premiarnos de otra forma. Debemos saber cómo nos vamos a “auto-premiar” antes de ponernos manos a la obra, saberlo previamente. No tiene que ser meramente material, premiarse por haber trabajado y conseguido un objetivo puede tener muchas variaciones… desde dar un paseo, tomar un café, quedar con amigos… Esto nos ayudará a implicarnos a trabajar en algo que de por sí no es fácil teniendo en cuenta la circunstancia en la que estamos y nuestro estado de ánimo.

El componente actitud es esencial en la consecución de un objetivo, y hay que tenerlo en cuenta. Por ello en la fijación de objetivos hay que tener en mente lo anteriormente comentado, ya que marcará la diferencia para bien. Cuando los problemas se enquistan tienden a hacernos tirar la toalla… La fuerza de voluntad y las ganas de luchar estarán alimentadas de forma adecuada si trabajamos en estas líneas que estamos marcando. No hay nada más satisfactorio que solventar una situación molesta y seguir adelante con nuestras vidas. Si siguiendo estas directrices no fuésemos capaces de conseguir los objetivos marcados y superar la situación, no debe dudarse en buscar ayuda profesional. No es ninguna ofensa, todo lo contrario. Abordar problemas es una muestra de valentía y consciencia.

¿Te atreves a intentarlo?

Deja un comentario

19 + uno =