¿Eres capaz de reconocer un error?

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar sobre los aspectos positivos de reconocer un error.

Los errores forman parte de la vida, es algo evidente. A lo largo de nuestra existencia fallaremos en una serie de situaciones que nos llevarán a tener que afrontar circunstancias que en ocasiones serán poco agradables, pero que nos ayudarán a avanzar y crecer.

Los errores o los fallos son algo inherente a nuestra vida, si bien tratamos de esquivarlos al máximo, no siempre es posible. Entender esto, no siempre es fácil, de modo que es fundamental trabajar en ello con el objetivo de no escudarnos en los fallos para no afrontar situaciones. Somos la suma de un montón de errores, si bien la clave es cómo los hemos tratado con el objetivo de mejorar y salir adelante.

Cierto es que fallar no le gusta a nadie. Por ello en muchas ocasiones tratamos de esconder o excusar nuestros fallos. Parece que mostrar un error puede ser visto como una debilidad, porque en el fondo no es algo grato. Nos educan en el acierto, en que hay que triunfar y ser exitosos, pero no siempre en cómo encajar la derrota, el fracaso o el error per se. En ocasiones, no asumimos nuestros errores o fallos para que nuestro orgullo no sea herido. Las consecuencias de no asumir nuestras faltas suelen ser, en casi la mayoría de las ocasiones, nefastas. Y es que, no solo solemos escurrir el bulto, no asumiendo nuestro fallo, sino que solemos culpar a los demás del mismo. Hacemos una atribución interna del éxito y una atribución externa del error. Algo así como  “¡Mamá, saqué un 10 en matemáticas!” y “Papá, el profesor me puso un 4 en lengua”. El mundo de las excusas es infinito, y seguramente podamos engañar a los demás en muchas ocasiones, pero no podremos engañarnos a nosotros mismos.

Pero… ¿qué ocurre realmente cuando asumimos un error? Esta es una pregunta muy importante, y si hacemos una revisión de nuestra experiencia veremos que cuando asumimos un error, solemos recibir apoyo. Es decir, en vez de recibir una riña o burla, recibimos cercanía y comprensión. Como ciertamente todos fallamos, a nivel de empatía cuando alguien asume un error, entendemos que le puede ocurrir a todo el mundo. No se trata ahora de decir simplemente que cometí un error y todo está solucionado, sino que es el primer paso para asumir y aceptar que hay que tomar la determinación de solventarlo. Y esto es clave, la aceptación de que podemos fallar, que está permitido, pero a la vez asumir esa circunstancia y trabajar para su solución es imprescindible.

Las personas que asumen sus faltas suelen ser mejor valoradas, y no solo eso, sino que se suele confiar más en ellas. Trabajar en las soluciones para cada error se convierte en ese aspecto diferencial que nos hará conocernos mejor y mejorar en todas y cada una de las parcelas de nuestra vida.

¿Te atreves a ponerlo en práctica?

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