Cómo compaginar familia y ocio en el día a día

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar de la necesidad de compaginar adecuadamente nuestros hobbies y pasiones individuales con nuestras relaciones familiares.

Vivimos en un mundo marcado por dos grandes separaciones: las “obligaciones” y el “disfrute”. Todos tenemos nuestros quehaceres entendidos como “obligaciones” que, a lo largo de los días tienen que ver con lo laboral, académico, familiar… Forman parte de nuestra vida y tienen gran relevancia en ella. La otra parte, la del “disfrute”, puede a su vez entenderse de varias maneras. Existe un disfrute compartido, que tiene que ver con la realización de actividades o simplemente pasar el tiempo con seres queridos, y otro disfrute más individual.

Este disfrute individual, que es imprescindible y necesario para nuestra salud psicológica, en ocasiones nos crea conflictos personales. Partiremos de la base de que tener inquietudes o intereses a nivel individual es algo muy positivo, pero manejar mal los tiempos puede ser fatal. Como siempre, debemos tener en cuenta que irnos a los extremos supone acercarse peligrosamente a problemas. Imaginemos que nos gusta correr por la montaña. Nos pasamos toda la semana trabajando y haciendo nuestras tareas domésticas. Llega el sábado y tenemos muchas ganas de realizar nuestra actividad favorita. Aquí pueden surgir dos problemáticas: sentirse culpable por realizar esa añorada actividad (ya que no estamos pasando tiempo con nuestros seres cercanos), o llevarla a cabo todos los fines de semana (sin contar con la familia y seres queridos y sus necesidades). Estas opciones, que obviamente se van a los extremos, generarán a la largo conflictos.

La virtud, como conocemos está en el punto medio, y es momento de ponerlo en práctica.

Para empezar, la organización cobra un papel determinante. Es decir, si somos capaces de gestionar adecuadamente este tipo de situaciones, lograremos buscar la mejor manera de encajar dichas actividades en el calendario, teniendo en cuenta todos los aspectos importantes de nuestras vidas. A partir de ahí, la asertividad es del mismo modo relevante. Por definición la asertividad es la capacidad de mostrar nuestros sentimientos u opiniones, sin ofender a los demás. Realizar una “actividad sana”, no debería suponer un problema relacional… pero en ocasiones, para que nuestra pareja o familiares no se sientan mal… terminamos por no realizar algo importante y deseado para nosotros. Este tipo de decisiones suele conllevar resentimiento a la larga, “tenía que…” y en términos generales ansiedad. No se trata de eso, ni de lo contrario: hacer lo que nos venga en gana siempre sin tener en cuenta a los demás. Esto estaría muy cerca de lo egoísta y para nada considerado con los demás.

El factor clave es la comunicación, siempre ligado a los dos anteriores, organización y asertividad. Hacer ver lo que es importante para nosotros es fundamental en nuestras relaciones personales. Del mismo modo, saber las necesidades de nuestros seres queridos, cobra la misma dimensión. Compaginar gustos, hobbies y relaciones personales puede ser más fácil de lo que parece. Debemos ser empáticos, entender al otro, buscar entendimientos y ser flexibles. Supone un esfuerzo emocional, pero no cabe duda que compensa. No sólo por la reducción de discusiones y problemas, sino por el nivel de satisfacción. Necesitamos estar bien en el plano individual para dar lo mejor de nosotros en el plano relacional. No todo es blanco o negro… ¿Te atreves a intentarlo?

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