Cómo sacar adelante situaciones por nosotros mismos

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar sobre la importancia de sacar adelante situaciones por nosotros mismos.

Debemos comenzar esta reflexión puntualizando lo dicho en el primer párrafo con “sacar adelante situaciones por nosotros mismos”. No estamos hablando de no pedir ayuda, ni de estar solos ante el peligro ni mucho menos. Evidentemente buscar ayuda o apoyarse en los demás es algo necesario, humano e incluso inteligente. A lo que queremos referirnos es a esas situaciones en las que ya sabemos lo que debemos hacer, pero nos cuesta ponerlo en práctica debido a miedos, inseguridades o falta de actitud.

Estamos hablando de esos momentos en los que hemos pensado bien las cosas, de forma racional y no dejándonos llevar por emociones y “solo” nos queda ejecutar la acción. La postergación suele ser elemento dominante en estas situaciones y no terminamos de culminar lo previsto. Pongamos un ejemplo: tenemos un mal clima laboral y nos está pasando factura. Nos proponen otra oferta de trabajo que nos convence. Estamos totalmente concienciados de que el cambio sería lo mejor para nuestras vidas, tanto en lo personal como en lo profesional, pero… no nos atrevemos a dar el paso y comunicar la decisión al trabajo.  Este es un simple ejemplo que pone de manifiesto que, llegados a un punto, debemos ser nosotros quienes nos ocupemos de solucionar las circunstancias. Es decir, el problema no es de capacidad. Somos capaces, pero dudamos o nos paralizamos de tal forma que no terminamos de hacer lo que debemos.

Autoestima, seguridad y confianza

Parte de potenciar esa ejecución de la acción pasa por un adecuado auto convencimiento a través de razones y argumentos. Sopesar los pros y los contras, así como las variables relacionadas con la circunstancia nos hará ver las cosas más claramente. La vida tiene momentos que seguramente no vamos a disfrutar, pero que son necesarios para continuar, crecer y superarse. Estudiar, realizar tareas, sacrificarse… son claros ejemplos de situaciones que no suelen ser precisamente soñadas, pero que debemos hacer para evolucionar. En el fondo, bien pensado, enfrentarse a este tipo de momentos, suelen ser unos pocos minutos frente a un alivio posterior mucho mayor.

Todo esto repercute directamente en nuestra autoestima, en nuestra visión sobre nosotros mismos, y por ende en nuestra seguridad y confianza. Afrontar lo que venga y aprender de la experiencia suponen unas claves fundamentales para el bienestar en nuestras vidas. Si somos capaces de ver esto, quizás a través de una pequeña autocrítica constructiva, estaremos mucho más cerca de lograr nuestros objetivos y vivir de una forma mejor y más adecuada.

¿Te atreves a intentarlo?

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