Aprovechar las oportunidades

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar acerca de las oportunidades.

El concepto oportunidad hace referencia a la circunstancia, momento o medio oportunos para realizar o conseguir algo. Está claro que todos tenemos clara esta acepción y entendemos el sentido que nos ofrece. De esta forma valoramos las oportunidades de forma positiva, como opciones para conseguir o mejorar algo. Esto sucede cuando una circunstancia ha llegado ya a ese rango “oportunidad”. La verdadera dificultad reside en cómo una cuestión se convierte en oportunidad. Es decir, su valoración como tal engloba otros muchos aspectos, que tienen que ver con la parte analítica, pros y contras, estudio de la situación, momento vital…

Así pues la clave estaría en “ser consciente de la oportunidad”. Esto que a priori puede parecer sencillo, no lo es para nada, ya que en ese proceso analítico en multitud de ocasiones interfieren otras variables, sobre todo de índole emocional. Los pensamientos negativos, las anticipaciones de carácter nocivo, los miedos, inseguridades, necesidad de aprobación, etc. Todo unido, a veces en un maremágnum difícil de separar, que nos dificulta ver con claridad lo que tenemos ante nosotros. Ser conscientes de esta parte emocional es clave, saber que es necesaria y entender que centrándonos en los problemas poco vamos a evolucionar en cualquier situación. El cambio determinante viene dado por esa variación de enfoque, de los problemas a la búsqueda de soluciones. En centrarnos racionalmente en los argumentos, razones, datos, que nos pueden hacer ver mejor la circunstancia que vivimos. Así veremos las oportunidades de una manera mucho más funcional.

Aprovechar las oportunidades

Una vez analizadas dichas oportunidades, queda ver si queremos tratar de llevarlas a cabo y conseguirlas o no. Evidentemente cuanto mayor sea nuestra convicción del provecho de dicha oportunidad, más cerca estaremos de pasar a su consecución. Este debate tiene de forma central la cuestión de la conveniencia, que se traduce en el coste-beneficio de la tarea. Nuestras experiencias previas juegan aquí un papel fuerte, ya que la seguridad en uno mismo de cara a intentar algo es elemental. Como dice el dicho popular hay trenes que sólo pasan una vez en la vida. Lo importante es saber si nos interesa ese tren, si es prioritario en nuestras vidas y si con el vamos a ir en la línea adecuada para conseguir nuestras metas. Y todo esto en un periodo vital que lo permita. Ahora entendemos de una mejor forma lo difícil que es aprovechar las oportunidades, ya que hay infinidad de variables detrás que condicionan que podamos ir a por ellas.

Ahora bien, generar esas oportunidades, depende en gran medida de nuestros actos, de  nuestra actitud, de nuestro grado de actividad y de nuestra persistencia. No debemos olvidar que las oportunidades también se buscan, y para ello hay un trabajo detrás que corresponde a cada individuo. Cierto es que también hay una parte que no depende de él, pero que si la asumimos y aceptamos, nos permitirá enfocarnos sobre lo que realmente tenemos poder de acción.

Dicen que es mejor lamentarnos por aquello que hemos intentado que por aquello que no hemos vivido. Las oportunidades tienen ahí un papel protagonista. Trabajar en ellas y crear opciones depende de nuestras acciones. ¿Te atreves a intentarlo?

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