Querer vs necesitar contacto social

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar sobre los beneficios de querer estar con alguien, a diferencia de necesitarlo.

Somos seres sociales, y aunque en ocasiones decidamos tener nuestros momentos de soledad y privacidad, en el fondo el contacto con los demás es fundamental para nuestro devenir. Desde lo familiar, las amistades, lo laboral… el ámbito social cobra gran importancia en la configuración de nuestras vidas y nuestra forma de vivirlas.

Hoy queremos hacer hincapié en la importancia del estado a nivel personal en relación con la forma en que nos relacionamos. Es cierto que no siempre tenemos el mismo estado de ánimo o humor, y es por ello que nuestra actitud y motivación varían en la forma de realizar cualquier tarea. Socialmente se percibe fácilmente, sobre todo cuando a lo largo de nuestras vidas proyectamos ciertos patrones comportamentales al respecto. A veces priorizamos lo social, lo relacional, con el objetivo de tratar de “estar bien”. Esto puede ser un hecho puntual, pero cuando se lleva al hábito, pueden surgir disfuncionalidades. No es lo mismo decidir ver a una persona y compartir algo con ella, que necesitar imperiosamente ese contacto. Sobre todo, cuando hablamos en ámbitos de pareja. Como podemos imaginar, esto está muy relacionado con la dependencia emocional, y ahí se abre un gran abanico de posibilidades al respecto.

Estar bien con nosotros mismos

Pero realmente, donde queremos incidir es en la cuestión de estar bien a nivel individual. Eso conlleva un trabajo previo donde influyen multitud de variables, pero que pueden desembocar en que a nivel relacional “queramos” tener contacto, deseemos ver a nuestros  seres queridos, sin que esto se convierta una necesidad o dependencia. La autoestima cobra una dimensión elemental en este sentido, así como nuestra inteligencia emocional. Entender la importancia de enfrentarnos activamente a nuestros problemas, tratando de solucionarlos día a día y siendo conscientes de nuestro valor, es pieza clave para estar a gusto con nosotros mismos. Estamos hablando de nuestro nivel de conciencia, que a mejor nivel repercute en menos reproches, menos pensamientos negativos, y por ende mayor bienestar emocional.

Fomentar nuestras relaciones sociales de forma sana también tiene que ver con una buena educación al respecto. Trabajar en ello desde la infancia es una cuestión relevante que ayudará a entender mejor todo lo concerniente a lo social. Hablamos por tanto de equilibrio, es decir, una sabia interpretación de lo individual y lo colectivo,  que termine por generar un correcto funcionamiento, donde se combinen positivamente momentos de “soledad escogida” y disfrute social.

Disfrutar de la soledad se convierte por consiguiente en un requisito imprescindible para fortalecer nuestra experiencia y saber a la vez entender mejor cómo compartir momentos con los demás. ¿Te atreves a ponerlo en práctica?

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