Los acuerdos y su importancia

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar sobre la importancia de saber llegar a acuerdos.

No todos tenemos las mismas visiones en los distintos campos de la vida. Esto hace que muy a menudo haya diferencias, que, llegado un momento, puedan hacer surgir discusiones. Algo que bien entendido resulta cotidiano, pero que en determinados momentos puede llevar a la creación de problemas y lo que puede ser más peligroso, a conflictos interpersonales. En este sentido cobran especial relevancia las formas que utilicemos, ya que según sean más o menos correctas afectarán a la comunicación en sí, haciendo que el clima sea más apacible o más tenso.

Lo ideal cuando nos encontramos ante dichas situaciones es tratar de ser flexibles y buscar puntos intermedios. Sabemos que no siempre vamos a encontrarnos en este escenario, por triste que resulte. Saber ceder y razonar con argumentos, exponiendo de la mejor forma las cuestiones ayuda de forma clave a llegar a soluciones. Ahora bien, en algunas temáticas donde las posturas son más bien rígidas, llegan momentos donde las posiciones se enquistan y parece que no se puede avanzar. Estos puntos de no retorno son muy importantes, puesto que en la mayoría de las ocasiones los grandes problemas suelen gestarse en estos momentos.

Pueden existir dos posturas que parecen no acercarse más, pero esto no tiene porqué decir que esas personas ya no puedan llevarse de buenas maneras. Hay que diferenciar entre el todo y las partes, y si nos paramos a reflexionar detenidamente, no ver todos los tema de la misma manera puede llegar a ser incluso enriquecedor. Ahora bien, en temas concretos, llegar a reconocer que se ha llegado a un punto en el que no va a evolucionar más la discusión, puede llegar a ser muy positivo e interesante. No vemos esta cuestión de la misma manera, vale. Ahora bien, no hay mayor problema en ello, si atendemos de forma empática a la forma de ver las cosas por parte de los demás. Incluso entendiendo esas diferencias como algo plausible, entender esas limitaciones nos ayudará a no ser extremistas y a no ver las cosas siempre blanco/negro o todo/nada. Dichos reduccionismos dificultan mucho las relaciones sociales y polarizan de forma innecesaria algunas relaciones, que vistas con perspectiva podría ser disfrutadas perfectamente.

Saber defender nuestras posturas y pareceres es importante, pero no con el afán de avasallar, sino con el de mostrar una visión concreta bien argumentada. Seguramente si no personalizamos en lo que se debería pensar, el pensamiento crítico del resto se vería favorecido, haciendo con los demás pudiesen crear su propia manera de ver las cosas. Nos tiende a gustar que los demás piensen como nosotros…¿Pero qué pasaría si todos pensásemos igual?

No se trata de ser sectarios y ver las cosas de la misma manera porque sí, sino de relacionarnos con mentalidades abiertas al aprendizaje, a la comunicación y a la puesta en común de posiciones que, libres de prejuicios, nos ayuden a avanzar en las distintas formas de ver las cosas. ¿Te atreves a intentarlo?

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