Cómo quererse a uno mismo

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar de la importancia de querernos y cuidarnos a nosotros mismos.

El amor propio, por un lado se entiende como un componente de la autoestima, ligado al bienestar y la estabilidad, y que tiene que ver con la aceptación de uno mismo.

El amor propio hace que veamos nuestras fortalezas y las identifiquemos sanamente, para seguir una línea positiva de gestión emocional y crecimiento. Respetarnos a nosotros mismos es esencial, de cara a una buena salud mental, y también para relacionarnos con los demás de la mejor manera posible. Así, tener autoconciencia y perspectiva ayuda al manejo de las interacciones sociales de forma decisiva.

El amor propio como base

Como extensión a esta definición, podemos encontrarnos con la siguiente parte del amor propio, que es importantísima para la consecución de metas y objetivos. Y es que, el amor propio también se puede identificar como esa fuerza personal de cara a luchar por conseguir metas. Muchas son las variables involucradas en esto, que van desde la resiliencia a cierta tenacidad, pasando por la tolerancia a la frustración y la paciencia. Esa suma de factores, en ocasiones coloquialmente es interpretada como fuerza de voluntad o…amor propio. Si bien no son estrictamente términos sinónimos, la realidad a la que hacen referencia supone una delgada línea que a veces es difícil de interpretar.

Plantearnos una meta, debe partir del conocimiento de dicho objetivo, pero también del conocimiento de nuestras propias habilidades y limitaciones. Ser conocedores de ello y entender el error como posibilidad son el punto de salida para que, nuestro amor propio influya de forma decisiva para que nuestra actitud y motivación sean la nota predominante. Creemos que podemos, sabemos que lo podemos conseguir… pero queda tener esa actitud incondicional de búsqueda de soluciones y consecución de logros.

Tener el amor propio para no dejar las cosas a medias, buscar nuevas opciones para resolver problemas y no decaer no sólo nos hacen más fuertes, sino que proyectan sobre los demás una imagen positiva y digna de respeto.

No solo en el amor propio un aspecto esencial es dicho respeto a nosotros mismos, que se puede traducir en dignidad. También la consecuencia de ello, que se traduce en el respeto de los demás. Por supuesto que conlleva un esfuerzo emocional que, día a día, debe ponerse de manifiesto. Pero…uno forja este tipo de variables personales. Puede que tengamos más o menos base en nuestra personalidad, pero las circunstancias marcan el camino para desarrollar la diferencia en cada tipo de persona.

Valoración personal, autoconocimiento y resolución de conflictos y problemas. El amor propio, bien entendido, puede suponer ese extra para ver las cosas con más perspectiva y aceptación. ¿Te atreves a potenciarlo?

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