Cómo afrontar una ruptura sentimental

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en adultos y terapia de pareja, vamos a hablar sobre cómo afrontar una ruptura sentimental.

Desde luego que no es deseable que ocurra, pero es algo de lo más común.

Hablamos de rupturas sentimentales o amorosas, es decir, el tránsito de pasar de estar en pareja a quedarnos solteros. Cuestión que independientemente de las razones, siempre conlleva un componente doloroso, ya que emocionalmente nos afecta de forma muy poderosa.

No vamos a centrarnos hoy en las razones que llevaron a tomar esta decisión de ruptura, sino a cómo afrontarla, asumiendo que no es posible una segunda oportunidad.

Tras una ruptura, el duelo

Un proceso ligeramente diferente al duelo por fallecimiento, pero que engloba aspectos muy similares en algunas etapas (negación, ira, negociación, depresión y aceptación), ya que una ruptura sentimental nos desorganiza, desorienta y nos deja con sensación de vacío.

No olvidemos que una ruptura implica un fracaso en un proyecto vital, y que la otra persona seguirá ahí fuera, podemos cruzarnos con ella, ver cómo rehace su vida… A diferencia de un fallecimiento, y en ocasiones no es sencillo de aceptar.

Para afrontar este tipo de circunstancia es elemental trabajar para llegar a la aceptación de lo ocurrido. Aceptar es mucho más profundo que entender, y para ello tendremos que tener perspectiva.

Alejarnos de esa tendencia derrotista o victimista para ver las verdaderas razones de lo ocurrido, tratar de ver qué mejorar en el futuro en nuestra parte y asumir nuestro nuevo estado.

No debemos esconder nuestras emociones

Acabamos de sufrir una ruptura, ¡es lógico estar mal! Ahora bien, respetar nuestras emociones es perfectamente compatible con trabajar para salir de dicha tesitura.

Dejar que nos ayuden los demás, también es una buena idea, ya no sólo por el feedback que vamos a recibir, sino por desahogarnos y entretenernos. Eso sí, la ruptura no debe ser nuestro monotema para siempre. Relacionarnos siempre será una buena idea, ya que el aislamiento sólo hará que nuestros problemas crezcan. No debemos encerrarnos en nosotros mismos.

Tener la dignidad y fortaleza que nos permita aceptar la nueva etapa vital a la que nos enfrentamos tiene gran relación con nuestra autoestima y seguridad en nosotros mismos. En ese momento es “nuestro drama”, pero seamos sinceros con nosotros mismos, no somos los únicos que pasaron, pasan o pasarán por una ruptura.

Debemos trabajar para estar a gusto solos, rompiendo con dependencias insanas. Saber estar solos con nosotros mismos para poder reorganizar nuestra vida, nuestras rutinas y quehaceres. Disfrutar de nosotros para el día de mañana “querer” estar con otra persona y no “depender” de ella. Pero sin prisa, lo primero es fortalecernos tras este shock emocional.

El ejercicio físico siempre es bienvenido para mejorar nuestro afrontamiento en dicho momento vital, estar activos en ocasiones necesita de convencimiento y motivación.

Y, si todo esto no termina de ser suficiente, no debemos dudar en buscar ayuda profesional.

Hablamos de un proceso duro y doloroso, pero superable. En ocasiones, llegado el momento, tener una ayuda externa puede facilitarnos toda la situación para salir adelante y recuperar la funcionalidad de nuestras vidas.

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