Cómo desconectar de forma efectiva

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en terapia para niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar sobre cómo desconectar de forma efectiva.

Es evidente que todos en algún momento deseamos desconectar con todas nuestras fuerzas. Otra cosa es que sea tan sencillo como a priori parece. Cuando hablamos de desconectar, nos referimos a ser capaces de dejar nuestros quehaceres diarios, pensamientos y preocupaciones a un lado, con el fin de relajarnos.

Hay personas que pueden desconectar sin ningún tipo de problema, mientras que para otros es casi una misión imposible.

La primera parte a la que debemos atender para llegar a nuestro objetivo de desconectar y relajarnos es conocernos. Es decir, ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades. La meta no es machacarse, sino ser conscientes.

Entre las principales “debilidades” para no poder desconectar están el exceso de exigencia o responsabilidad, la hiperreflexividad (pensar demasiado), las preocupaciones… Es esencial analizar estas cuestiones para poder abordar con garantías la posibilidad de descanso y desconexión.

La relevancia del descanso

A partir de este punto, lo siguiente va encaminado a tratar de ocuparnos de todas esas tareas que pueden incomodarnos o invadirnos cuando tratamos de desconectar. Esto es, si no hemos realizado una tarea que debíamos hacer y tratamos de descansar, pero tenemos tendencia a preocuparnos… tenemos todas las papeletas para que dicha tarea esté en nuestros pensamientos de forma intrusiva.

Ser capaces de organizarnos es crucial en este sentido, siendo así capaces de gestionar bien nuestras tareas y trabajos para llegar al momento de relax o vacaciones con todo cerrado. En ocasiones no es posible llegar con todo hecho al 100%, pero cuanto mayor sea el porcentaje de realización, más probabilidades de descanso real estaremos creando.

La clave está en la organización

Un elemento muy importante que debemos unir a lo anterior es ser capaces de aceptar aquellas tareas que por lo que sea no hayamos podido ejecutar. Aceptar es un proceso más profundo que entender, siendo necesario ver con claridad lo que ha ocurrido y sobre todo cómo podemos enfocarlo después de nuestro periodo de descanso.

Es decir, no es solo organizarnos para llegar a la desconexión con éxito, sino también para garantizarnos la vuelta al mundo cotidiano con control y seguridad.

A todo esto podemos añadir ejercicios de relajación, respiración, visualización… Elementos que combinados nos ayudarán a conseguir esa desconexión deseada.

Resulta muy interesante entender lo que realmente nos hace desconectar. No tiene que ser necesariamente estar tirados en una toalla o en el sofá. La desconexión también puede conllevar actividad. Es por eso, que la parte de la clave de la desconexión tiene que ver con lo mental. Estar centrados en algo presente, sin pensar en cuestiones pasada o futuras tiene la misma o más eficacia a nivel desconexión que no hacer nada (si es lo que realmente deseamos).

Por último sería muy interesante que pensásemos que no tenemos que esperar a estar de vacaciones para ocuparnos de las cuestiones anteriormente comentadas. Podemos hacerlo en el día a día a pequeña escala…

Los beneficios son enormes, permitiéndonos tener momentos de gozo, unidos a recargar nuestras pilas.

¿Te atreves a intentarlo?

Deja un comentario