4 fórmulas para debatir los pensamientos negativos

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en terapia para niños, adolescentes y adultos, hoy os damos 4 fórmulas para debatir los pensamientos negativos.

Todos, sin excepción, en algún momento de nuestras vidas tenemos pensamientos negativos. Es algo normal, pero dependiendo de la asiduidad y el nivel de intensidad de los mismos pueden llevarnos a grados de malestar significativos e incluso a problemas de ansiedad, melancolía, etc. Normalmente, estos pensamientos se presentan de forma automática sin que nos demos apenas cuenta, por lo que el primer paso es pararnos a identificarlos. Para luego poder eliminarlos; racionalizarlos para que pierdan intensidad o incluso desaparezcan.

Los pensamientos pueden ser de muchos tipos, desde “no valgo para nada” a “mi pareja me engaña” pasando por “soy una carga para los demás”, solo como algunos ejemplos. Son dañinos y debemos pararnos a cuestionarlos. Cuestionarlos, por supuesto de una forma adecuada, con lo que para ello necesitamos racionalidad, esto es, hacerlo desde una base lo más objetiva posible y basada en criterios argumentales, no en sensaciones o emociones. Para poder hacerlo os mostramos 4 fórmulas para enfrentarlos con éxito y recuperar el control:

1-Criterio de evidencia

Debemos preguntarnos si realmente tenemos evidencias firmes de que ese pensamiento es cierto. Qué pruebas existen, qué pruebas demuestran lo contrario, si existe alguna explicación alternativa… Debemos esforzarnos por responder a estas cuestiones con argumentos sólidos y no dejarnos llevar por nuestra parte emocional.

2-Criterio de intensidad

Es muy importante saber qué grado de malestar están generando dichos pensamientos. ¿De 0 a 10, cómo nos hace sentir? ¿Qué sensaciones físicas noto? ¿Qué me apetece hacer cuando me siento de dicha forma? ¿Cuál es mi estado de ánimo? Percibir todos estos matices nos hará identificar un momento complicado desde un prisma que pueda proponer perspectiva. Saber cómo estamos nos permitirá poner soluciones en marcha, bien sea debatiendo tales pensamientos o realizando conductas que sepamos que nos ayudan a relajarnos y rebajar la intensidad emocional.

3-Criterio de utilidad

Ser capaces de cuestionarnos hasta qué punto tales pensamientos son útiles o sí realmente hay pensamientos más útiles para salir de tal situación, es una buena manera de enfrentarnos a ellos. Debatir si dichos pensamientos nos perjudican o benefician, si existen mejores maneras de pensar para resolver las circunstancias… Con razones, llegaremos de forma más eficaz a planteamientos de soluciones funcionales.

4-Criterio de forma

Del mismo modo debemos atender a la forma de nuestros pensamientos. Normalmente, cuando estamos en una situación en la que las emociones se apoderan de nuestra perspectiva, solemos utilizar formas radicales, con absolutismos como “todos, nadie, ninguno, nunca, etc.”.

Identificar si nos hablamos mal, incluso si nos insultamos, es fundamental para recuperar el control, así como darnos cuenta de que con este tipo de formas de pensamiento estaremos distorsionando la realidad.

Los pensamientos negativos requieren de afrontamiento para su manejo. Hoy hemos presentado 4 fórmulas para hacerlo, pero es fundamental que nos propongamos hacerlo para que no gobiernen nuestro día a día a sus anchas.

Puede parecer difícil al principio, pero es cuestión de practicar e insistir, para ganarles la batalla.

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