Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar sobre el colecho y cuáles son sus principales beneficios e inconvenientes.
El colecho es la práctica de dormir cerca del bebé o niño pequeño durante la noche. Puede adoptar distintas formas: compartir la misma cama (bed-sharing), usar una cuna adosada a la cama de los padres (side-car) o colocar una cuna o colchón en la misma habitación. Es una decisión familiar que suele estar influida por factores culturales, emocionales y prácticos, y que genera debate en pediatría y psicología del desarrollo.
Ventajas del colecho
Una de las más citadas es el aumento del vínculo y la sensación de seguridad. La proximidad física facilita el contacto, la regulación emocional del bebé y puede disminuir el llanto nocturno, especialmente en los primeros meses de vida.
También puede favorecer la lactancia materna. Dormir cerca permite responder con mayor rapidez a las tomas nocturnas, lo que suele traducirse en más frecuencia de lactancia y mayor duración en el tiempo, además de menos interrupciones del sueño para la madre.
En algunos casos, el colecho se asocia con mejor descanso subjetivo de los padres, ya que no necesitan levantarse repetidamente durante la noche para atender al bebé. La sincronía de ciclos de sueño entre madre e hijo también se ha descrito en estudios observacionales.
Desde el punto de vista emocional, puede contribuir a una menor ansiedad nocturna en bebés y niños pequeños, y a transiciones más suaves hacia el sueño, especialmente en etapas de desarrollo en las que aparece el miedo a la separación.
Inconvenientes y riesgos potenciales
El principal motivo de cautela desde la pediatría es el riesgo de asfixia accidental o síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) cuando se comparte la cama en condiciones inseguras. Este riesgo aumenta si hay colchones blandos, almohadas, edredones sueltos, sofás, consumo de alcohol, tabaco o fármacos sedantes, o si el bebé es prematuro o menor de cuatro meses. Por esta razón, muchas asociaciones médicas recomiendan, sobre todo en los primeros meses, compartir habitación pero no la misma cama.
Otro posible inconveniente es la dependencia para conciliar el sueño en algunos niños si el colecho se prolonga sin una transición progresiva, lo que puede dificultar que desarrollen habilidades de autorregulación nocturna. Esto no ocurre en todas las familias, pero es un motivo frecuente de consulta clínica.
También pueden aparecer alteraciones en el descanso de los adultos, por movimientos del niño, despertares frecuentes o falta de espacio, así como impacto en la intimidad de la pareja.
En ciertos contextos, el colecho puede mantenerse más por agotamiento o falta de alternativas que por elección consciente, lo que genera estrés parental o sentimientos ambivalentes.
Enfoque equilibrado
No existe una única respuesta válida para todas las familias. El colecho puede ser una opción adecuada si se realiza de forma informada y segura, teniendo en cuenta la edad del niño, las condiciones del entorno y el bienestar de todos los miembros de la familia. Cuando se opta por dormir cerca del bebé, suele considerarse más segura la opción de cuna adosada a la cama o cuna en la misma habitación durante los primeros meses. Si se comparte cama, es esencial seguir pautas estrictas de seguridad: superficie firme, ausencia de almohadas y mantas sueltas, no fumar, no consumir alcohol ni sedantes y colocar al bebé boca arriba.

