¿Por qué nos autolimitamos?

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar acerca de las autolimitaciones.

No nos gusta mucho que nos pongan límites durante nuestros primeros años de vida. De hecho, los límites nunca son algo demasiado querido en nuestras vidas (por más que en ocasiones sean muy necesarios). Hoy vamos a hablar de algo muy relacionado con esto, pero que va más allá: las autolimitaciones.

Hablamos de esas cuestiones que hacen que nos neguemos algunas áreas o posibilidades de nuestras vidas por temor, miedo a fallar o a recibir respuestas negativas. Lo hacemos limitando nuestro rango de acción, diciéndonos que no somos capaces de hacer algo o temiendo el potencial fracaso. En la práctica se reduce a decirnos NO a nosotros mismos ante una situación.

Evidentemente, hay circunstancias donde valorando los riesgos y consecuencias, puede llegar a ser peligrosa su realización. Pero hay otras en las que realmente nos decimos NO de antemano, subestimando nuestras capacidades y asumiendo un rol derrotista que termina por llevarnos a un conformismo “cómodo” pero que a la vez no nos llena.

Si nos autolimitamos individualmente perdemos la oportunidad del intento, de probar.

Asumir que los errores son parte de la vida es algo esencial. Es más, debemos ACEPTAR esta cuestión para entender la importancia y necesidad de INTENTAR aquello que nos atrae y llama la atención. Si nos autolimitamos individualmente perdemos la oportunidad del intento, de probar. Ya existen suficientes limitaciones externas como para añadir más. Cortarnos las alas no hace más que acrecentar un sentimiento de malestar que puede terminar por convertirse en  sensaciones como haber perdido el tiempo o la vida siendo más radicales.

Vamos a lamentarnos más por aquello que no hemos intentado que por aquello que sí hemos hecho. Somos mucho más fuertes y capaces de lo que creemos, y este sentimiento de “ser capaz” es clave para eliminar estas autolimitaciones.

Una vez afrontamos las situaciones, nos damos cuenta de que en la mayoría de las ocasiones no eran para tanto… ¿Te atreves a intentarlo?

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