El pasado y su importancia en nuestras vidas

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar sobre una dimensión espacio-temporal, el pasado, y su importancia en nuestras vidas.

Nuestro pasado tiene gran relevancia en la conformación de lo que somos, ya que bien pensado, somos fruto de nuestras acciones y experiencias. Esas experiencias no son siempre positivas, es decir, no siempre hablamos de éxitos. Por tanto, hay un gran número de momentos que tienen que ver con fracasos, intentos fallidos y frustraciones.

Existen dos posibilidades por tanto de mirar nuestro pasado: una hacia buenos recuerdos, y otra hacia los no tan buenos. Recordar momentos felices es un ejercicio muy adecuado, ya que revivimos de alguna manera situaciones agradables y esto fomenta un mejor estado de ánimo, humor y actitud.  El problema viene cuando vamos hacia ese pasado negativo de una manera incorrecta. De alguna forma lo que solemos hacer es machacarnos viendo nuestros fallos, circunstancias tristes y en definitiva generar malas sensaciones. Es inevitable volver la vista atrás y recordar tales situaciones, pero lo que marca la diferencia es cómo hacerlo. Una forma inadecuada de mirar al pasado está íntimamente relacionada con la melancolía, la tristeza… que llevadas al límite pueden acabar por afectar a la funcionalidad de nuestras vidas.

Cómo anticiparnos a momentos similares que puedan venir

¿Cómo enfocar esa mirada a situaciones pasadas complicadas? En primer lugar debemos partir de la aceptación de que sobre lo ya acaecido poco podemos hacer. Nos encantaría tener una máquina del tiempo para cambiar lo pasado… pero no es posible. Cuando hablamos de aceptación, hablamos de ese profundo entendimiento de la situación que nos ayude al afrontamiento de la misma. Por tanto, el nivel de consciencia es importante, sobre todo atendiendo a la siguiente fase. Ese siguiente nivel viene determinado por tratar de aprender de tal momento pasado. En vez de lamentarnos y machacarnos para siempre por nuestra mala acción, resulta infinitamente más interesante pararse a ver qué podemos aprender de la circunstancia y saber qué hacer para futuros momentos semejantes. De alguna manera esto nos ayudará a anticiparnos a momentos similares que puedan venir. Lo realmente potente de este ejercicio, es que no sólo podemos extraer aprendizajes y conclusiones a partir de nuestras experiencias, sino también de las de los demás. Este punto es una cuestión vital a la hora de encarar la vida, y será lo que pueda determinar que esos fracasos (aunque necesarios a lo largo de una vida) se minimicen.

Somos conocedores de la dificultad que entraña este tipo de cuestiones, pero también somos conscientes de que no siendo algo agradable a priori, sí es algo muy adaptativo y funcional. Son esas dos variables, la funcionalidad y la adaptabilidad las que marcan en muchas ocasiones nuestro grado de bienestar. ¿Te atreves a fomentarlas a través de esta manera de mirar hacia el pasado?

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