¿Te machacas a ti mismo cuando cometes un error?

Es normal que de vez en cuando, si nos hemos equivocado nos lamentemos. A nadie le gusta fallar por eso nos cuesta controlar nuestra frustración. Que suele llevar consigo un reproche intra punitivo (una queja pero con machaque adherido). Si esto fuese puntual, no resultaría especialmente nocivo.

El problema es que tendemos a generalizar este tipo de respuestas, creando ciertos patrones que se repetirán afectando a nuestra autoestima y seguridad.
Hay una gran diferencia entre estos auto reproches punitivos y las autocríticas constructivas. No se trata de no darle importancia a las cosas, porque no aprenderíamos.
Se trata de darle la importancia adecuada, asumiendo que los errores forman parte del juego y que debemos analizar dónde tendemos a fallar para evitar que se repita.
A aprender justamente nos ayudan las críticas constructivas. Pueden ser hacia los demás o hacia uno mismo y para que sean correctas deben:

  • Respetar las formas
  • No ofender
  • Tener propósito de mejora

De no hacerlo así es fácil que caigamos en el auto machaque constante. Haciendo el monólogo interno más nocivo y tóxico que acaba afectando a nuestro estado de ánimo, humor y sentimiento de capacidad.
Abrir nuestra perspectiva hacia las críticas constructivas y la búsqueda de soluciones es una de las mejores filosofías para no atascarnos ante los problemas. Afrontar desde el buen análisis, dejando de lado las cuestiones emocionales que muchas veces nos traban. No es sencillo, pero teniendo el propósito de trabajar en ello es más que posible.

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