El miedo a lugares concretos

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en terapia con niños, adolescentes y adultos vamos a hablar acerca del condicionamiento de lugares con cuestiones negativas; el miedo y la evitación que a veces generamos para con un lugar concreto.

Esto tiene mucho más que ver con generalizaciones que con otras cosas como pueden ser las supersticiones, que a veces es la primera forma de explicarlo que se nos ocurre: “es que soy muy surperticiosio” “soy muy maniática”. Aunque haya un pequeño nexo de unión entre dichos factores, nos centraremos más en las ya comentadas (en otras ocasiones) distorsiones cognitivas.

En algunos momentos, podemos tener cierta tendencia a condicionar lugares de forma negativa por haber tenido malas experiencias en ellos. Esto se produce por un mecanismo basado en la distorsión cognitiva de generalización. Este patrón mental nutrido de muchos pensamientos negativos, experiencias y vivencias, es un reduccionismo que alimenta la ejecución de conclusiones sin argumentos o razones fundamentadas realistamente. Tendemos a resolver, sin base alguna, que como nos ha pasado una vez algo en ese lugar, nos volverá a pasar irremediablemente.

Esto además de hacer que nuestra vida se vuelva menos fácil y llevadera, puede incluso llevarnos a no acudir a sitios donde tenemos obligaciones ó a aislarnos cuando llegamos a lo extremo.

Nos eximimos de la poder de ser factores de cambio en esta circunstancia: “es lo que hay…no puedo hacer nada”

Parece que lo que pudiéramos hacer no tendría efecto, y por tanto perdemos nuestro poder de acción.

Pero ese diálogo interno no es cierto, ni positivo.

A todos nos ha pasado alguna vez

Todos hemos tenido experiencias desagradables en algunos lugares. Y si nos paramos a pensar y reflexionar de forma profunda lo lógico es que entendamos la situación como algo puntual y que se ha dado por una serie de razones en las que el factor lugar no es más que una variable añadida. Pensar que es la causa de todo supone ese reduccionismo que generaliza de forma determinante la conclusión.

Si comenzamos a evitar ese lugar podemos caer en la trampa de darnos la razón, puesto que puede darse el caso de que no nos suceda ese hecho negativo de nuevos y así ya estamos alimenta al miedo.  

Con esta profecía auto cumplida nos estamos explicando un problema con aparente seguridad, cuando en el fondo estamos siendo irracionales, estamos distorsionando la realidad y perdiendo objetividad.

Saber interpretar las causas reales de un problema es el factor diferencial para poder aprender para próximas experiencias, y así no repetir errores.

La generalización (“si me ha ocurrido, me va a volver a ocurrir”) es un peligroso enemigo al que todos nos hemos enfrenado en distintas situaciones. Como hemos suspendido un examen de historia, jamás aprobaremos dicha materia. Como nos han sido infieles, todos los hombres o mujeres son iguales…

Hoy estamos haciendo referencia a este mismo modelo de pensamiento ligado a los lugares. No debemos condicionar nuestra vida y dejar de acudir a sitios por razones distorsionadas que nada tienen que ver en realidad con el lugar en sí. Enfrentarnos a dichos retos nos hará más fuertes, y fomentará la seguridad en nosotros mismos, la asunción de roles y responsabilidades y por consiguiente una mejor autoestima.

¿Y tú? ¿Generalizas? ¿Temes a algún lugar?

¡Si es así lucha por eliminar la generalización y el miedo, y si no puedes cuenta con nosotros!

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