Trastorno de ansiedad de separación, aspectos clave

Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar sobre el trastorno de ansiedad de separación o TAS y sus síntomas.

El trastorno de ansiedad por separación o TAS, es una alteración psicopatológica bastante común en niños e incluso en la adolescencia temprana. Son muchos los padres que acuden a MA Psicólogos preocupados por esto.

El primer paso es identificar la diferencia entre una ansiedad por separación lógica por el estadio evolutivo o un TAS, en la que ya hablamos de un trastorno ansioso con necesidad de tratamiento.

La ansiedad de separación se considera una característica normal en el desarrollo del niño.

La diferencia entre ansiedad por separación y TAS es que cuando hablamos de TAS la reacción de ansiedad que experimenta el niño supera lo que cabría esperarse para su periodo evolutivo.

Hablamos de un componente del sistema comportamental humano mediante el cual el niño consigue su apego y unión a las personas significativas.

A medida que se desarrolla el sistema de apego afectivo, los niños comienzan a evitar a los extraños y a buscar protección y bienestar acercándose a las personas significativas afectivamente (padre, madre…). Simultáneamente el niño comienza a desarrollar sentimientos de malestar y reacciones conductuales (llanto, rabietas, etc.) al anticipar posibles situaciones de separación de dichas figuras afectivas.

Síntomas del TAS

Os enumeramos los principales síntomas de este trastorno para que podáis identificarlos de forma más sencilla y así tratar adecuadamente la situación, diferenciando si realmente se trata de TAS:

– Preocupación por perder o porque le ocurra algo a las figuras afectivas.

– Anticipación de separación del hogar o de las figuras afectivas.

– Distres (estrés negativo y desagradable que conlleva también desorden fisiológico) tras la ocurrencia del anterior síntoma.

– Rechazo a ir al colegio o a otro lugar por miedo a la separación.

– Miedo a estar solo en el hogar.

– Rechazo a irse a dormir si no es cerca de la figura afectiva.

– Pesadillas sobre la separación.

– Quejas físicas asociadas a la separación (dolores de estómago, de cabeza…)

Todo ello, podrá ser considerado como trastorno de ansiedad  de separación (TAS) cuando esa excesiva e inapropiada ansiedad para el nivel de desarrollo del niño, esté presente al menos durante 4 semanas y cause un elevado malestar subjetivo o deterioro manifiesto a nivel social, académico y en otras áreas del niño.

Si así lo identificáis hay que intervenir, lo ideal es acudir al psicólogo para eliminar tales síntomas y que se supere el TAS.

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