Disfrutar de nuestra parte de “niños”

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar de la importancia de disfrutar de nuestra parte de “niños”.

En la rutina de un adulto existen un sinfín de obligaciones y responsabilidades. Cuestiones que debemos planificar y realizar y que son imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestra vida y del día a día.

Todas estas obligaciones requieren de gran concentración y dedicación, circunstancia que en infinidad de momentos impiden un disfrute puro por parte del adulto, y que afectan a su estado de ánimo y carácter.

En MA Psicólogos Oviedo nos encontramos muchas veces pacientes que durante la terapia nos expresan el agobio, estrés incluso ansiedad que a veces les genera su vida cotidiana. Las responsabilidades muchas veces nos sobrecargan. Y nos envuelven en esa vorágine en la que a veces se convierte la realidad de las personas adultas, obligaciones, trabajo, compromisos, familiares a cargo…

Así cobran aún más importancia esos momentos de ocio y diversión, ya que suponen el contrapeso clave para divertirse, disfrutar y llevar a nuestras vidas el bienestar que tanto necesitamos.

En terapia, en MA Psicólogos Oviedo siempre recomendamos disfrutar, buscar momentos de desconexión.

Existe una expresión más que interesante en este sentido que dice: “¡se lo pasó como un niño!”. Y no es asunto baladí que nos paremos a pensar cuándo fue ese último momento donde disfrutamos de esa manera… Aquí entran en juego nuestras inquietudes y hobbies, elementos determinantes para esa merecida desconexión de la realidad.

Deporte, música, danza, socializar…

La mayoría de las veces no somos conscientes de la importancia que esto tiene en nuestras vidas. Buscar tiempo para dedicarlo a estos asuntos es algo muy relevante, y ayudará a un mejor manejo y gestión de ese agobio, de la sobrecarga por las responsabilidades.

Y no solo podemos fomentar este tipo de disfrute con hobbies.

Nuestra actitud puede ser la clave, esa actitud de niños que nos facilitaba la diversión en cualquier circunstancia o situación, dejarse llevar sin complicarnos.

No perder nuestra parte de niños es algo que nos permite en diversos momentos del día a día tener salidas que llenen de diversión y alegría.

Por supuesto que hay que distinguir la seriedad de los distintos momentos, pero conservar  “esa pequeña esencia de nuestro yo niño”, sin duda es algo positivo.

Yendo un poco más allá, seguramente si analizamos todos esos elementos serios de nuestra realidad, no sean tan serios como pudiéramos pensar de antemano. No es para nada descabellado periódicamente pararnos a pensar en esto para no llevar al extremo las responsabilidades y gozar de perspectiva.

El humor denota inteligencia, y llevarlo a lo cotidiano es muy positivo. De hecho, tendemos a relacionarnos con personas que sean divertidas y simpáticas… ¡Por algo será!

Con todo ello fomentamos el disfrute del presente, de cada momento. Creando un sano equilibrio entre obligaciones y disfrute, que es elemental para gestionar mejor y disfrutar nuestras vidas. En definitiva, ser un poco más felices.

Qué nos decís, ¿os atrevéis a sacar a vuestro niño interior y ser más disfrutones?

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