Te ayudamos a superar las fobias

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar sobre las fobias.

Una fobia puede definirse como un temor o miedo desproporcionado, fuerte e irracional ante objetos o situaciones concretas. Por tanto es un trastorno de la ansiedad. 

En este trastorno podemos apreciar una evitación por parte de la persona de aquellas situaciones que teme. Si no es posible la evitación, nos encontraremos con toda una sintomatología ansiógena tanto física como psicológica (crisis de ansiedad, ataque de pánico), que incapacita al sujeto en dicha circunstancia, el miedo le bloquea y el malestar y la angustia son intensos.

Los pensamientos negativos e intrusivos, mayoritariamente de carácter irracional (no realistas y catastróficos), se relacionan íntimamente con el miedo. La parte física que suele acompañar dichos pensamientos viene dada por síntomas como la taquicardia, falta de aire, temblores, sudoración, mareos…

Un miedo irracional

En toda fobia existe una conducta de evitación o escape, ya que la persona desea ante todo no tener que enfrentarse al momento concreto, ya que teme el posible daño que sufriría. Esto lleva a que esté continuamente anticipándose y pensando dónde y cuándo podría ocurrir ese tipo de situación (hipervigilancia). 

Existen multitud de fobias, aunque las más comunes y clásicas son la acrofobia (alturas), agorafobia (espacios abiertos), claustrofobia (espacios cerrados), animales, cuestiones médicas (hipocondría)…

La persona suele ser consciente de la irracionalidad de su miedo, pero se ven indefensos igualmente y sin capacidad para poder controlar el miedo. 

El primer paso para abordar este tipo de trastornos es identificar el elemento al que se teme, aceptando su afectación en nuestra vida cotidiana. Precisamente de ahí parte el deseo o voluntad de superar este tipo de problemas, actitud imprescindible para solucionar la cuestión.

Afrontando el miedo

Existen principalmente dos formas de tratamiento, que pueden ser combinadas. Por un lado la vertiente farmacológica y por otra la psicológica. Dentro de la segunda, el tratamiento consiste en la exposición y enfrentamiento a la situación o cosa temida. Es decir, la persona debe afrontar su miedo. Esto puede hacerse a través de dos técnicas distintas: la inmersión o la exposición gradual al estímulo (normalmente con la desensibilización sistemática). 

  • La inmersión (exposición directa) consiste en el enfrentamiento forzado y directo al elemento fóbico, con toda la intensidad del mismo.
  • La desensibilización sistemática (exposición gradual) en la que se realiza una aproximación sucesiva del sujeto a situaciones de temor, tanto imaginando, visualizando como en la realidad.

Las fobias suelen tener comienzo en la niñez o adolescencia, normalmente relacionadas con experiencias negativas, aunque diversos estudios hablan también de algunas causas a nivel genético. En cualquier caso este tipo de trastorno, que puede a llegar a ser bastante incapacitante y genera mucho sufrimiento a quien la padece, si es abordado profesionalmente y la persona tiene la voluntad de mejora suele obtener muy buenos resultados terapéuticos.

Así que no permitáis que la fobia, sea cual sea el temor, condicione vuestras vidas,  ¡porque tiene solución!

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