El reto de tomar decisiones

Desde MA Psicólogos Oviedo, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar sobre la importancia que tiene tomar decisiones.

Es algo completamente humano y queramos o no son parte de nuestra naturaleza. Debemos tomar decisiones de forma inherente y continua.

Si bien no todas son igual de importantes, las decisiones forman parte de nuestra realidad.

Se estima que diariamente tomamos unas 35.000 aproximadamente de las cuales sólo un 1% son completamente conscientes.

Hoy queremos referirnos a la importancia que tiene ese pequeño porcentaje y los beneficios que conlleva su acción.

Tomar decisiones siempre entraña un riesgo, y es que, tener la completa seguridad de estar en lo correcto no siempre es posible. Ahora bien, postergar esa toma de decisiones de forma indefinida, termina por generar un montón de problemas que no sólo tienen que ver con la decisión en sí, sino con otras variables relacionadas como nuestra autoestima, confianza y sensación de control y capacidad. Las excusas muchas veces son parte de esta procrastinación, que no hacen más que alargar la solución de circunstancias.

Centrarse en las soluciones tiene mucho que ver con tomar decisiones

A la hora de tomar una decisión, es determinante hacerlo de forma racional, analizando los pros y los contras, siempre con argumentos y razones y no dejándonos llevar demasiado por otras variables. Por supuesto que esto lleva un tiempo, pero una vez llegados a una conclusión, debemos ejecutarla. En ocasiones tener la mirada o perspectiva de otras personas puede ayudarnos y pedir consejo puede ser positivo, pero llegados a un punto hay que decidir.

¿Por qué es tan importante decidir?

Pues primero porque es mucho más aconsejable tomar una mala decisión o equivocarnos o a no tomarla. En ocasiones el miedo a fallar nos paraliza, terminando por llevarnos a una duda constante. Todos fallamos, y precisamente hacerlo nos ayuda a aprender. Si dejamos de tomar decisiones para que otros las tomen por nosotros, perderemos mucho de este proceso de aprendizaje, que es elemental para avanzar y ganar competencias en muchas áreas vitales, y además acabaremos generando una dependencia insana de esas personas.

No se trata de decidir por decidir, sino que desde la infancia nos faciliten las herramientas necesarias para ir mejorando día a día acostumbrándonos a tener esta responsabilidad.

Cuando decidimos y acertamos, hay una repercusión directa que está relacionada con la autoestima y confianza en nosotros mismos.

Cuando no acertamos, tendremos que hacer autocrítica (a ser posible constructiva) y fijarnos en los aspectos a mejorar.

“Todo aquello que no decidas por ti, es muy probable que lo decidan por ti”.

Conforme tenemos un historial de experiencias, podremos ver nuestras decisiones con perspectiva, atendiendo sobre qué aspectos solemos tener más acierto, y donde debemos mejorar. La seguridad en nosotros mismos está íntimamente relacionada con estos procesos, puesto que el hecho de ser resolutivos es de gran ayuda para una mejor funcionalidad en nuestras vidas. Afrontar situaciones difíciles no es precisamente agradable, pero saber que tenemos la capacidad para resolverlas si, y es elemental.

Seguramente si nos paramos a pensar hemos acertado mucho… y también hemos aprendido mucho de los fallos.

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