Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos vamos a hablar acerca de la importancia de valorar objetivamente nuestros logros.
Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos queremos hablar de la importancia de sentirse capaz ante una tarea.
Todos desarrollamos tareas y actividades, y a lo largo de cada jornada normalmente no les otorgamos ninguna importancia. Se supone que es lo que tenemos que hacer, que tenemos la responsabilidad de hacerlo y por ende que es lo normal. Las tareas o situaciones a las que llevamos enfrentándonos toda nuestra vida no nos suponen un gran reto, ya que a lo largo de nuestra experiencia hemos interiorizado que somos aptos para ellas. En cambio, cuando surge una situación nueva, o que exige algo más de nosotros, pueden surgirnos dudas en cuanto al éxito en su realización.
Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos, vamos a hablar de la importancia de una buena implicación emocional a la hora de abordar situaciones problemáticas.
Estamos continuamente viviendo distintos tipos de situaciones difíciles, que requieren tomar decisiones y enfrentarse a ellas con el objetivo de subsanar y resolver los problemas. Algunos de ellos, son cotidianos, y de alguna manera forman parte de nuestras vidas, estando dentro de lo que conocemos como “zona de confort”. No siendo algo agradable, estamos acostumbrados a ello, bien sea un atasco, una discusión de pareja, un retraso de un cliente… Evidentemente, cuanto mejor encaremos estas circunstancias, mejor podremos resolverlas, siendo clave nuestra actitud.
Desde MA Psicólogos, especialistas en niños, adolescentes y adultos hoy vamos a abordar la importancia de concebir y aceptar el fracaso y los errores como parte de la vida.
El fracaso, los errores… evidentemente no son una parte grata de nuestras vidas, pero están ahí. ¿Quién no ha cometido un error? ¿Quién no ha fracasado en alguna ocasión? Parece que nadie está libre de ellos, y por tanto es muy importante cómo los encaremos, porque no sólo dependerán los resultados que vayamos a obtener sino nuestro bienestar emocional.
A lo largo de nuestra vida, son muchas las ocasiones en las que podemos cometer un error, del tipo que sea.
No siempre nos torturamos por ellos, esto depende de la gravedad del error y de lo perfeccionistas y autoexigentes que seamos.
A más perfeccionista menos margen de error, con lo que de forma gradual generamos una baja tolerancia a la frustración. Qué es esto, pues ni más ni menos que la sensibilidad excesiva hacia aquello que nos resulta desagradable; contratiempos, molestias o demoras en la satisfacción de nuestros deseos…Esto es, cuando la impaciencia se adueña de nosotros y ante el primer error, la primera piedra en nuestro camino, nos asustamos y tiramos la toalla.
En ocasiones, la baja tolerancia a la frustración, genera efectos devastadores, porque nos desmotivamos y dejamos de luchar por conseguir nuestras metas. Nos empieza a dar miedo el error, y este miedo se adueña de nuestros pensamientos evitando incluso el que lo intentemos. Esto es lo peor: no intentarlo, porque si no lo intentamos nunca sabremos hasta dónde podríamos haber llegado.

